La Liga perdida en el Clásico y los jugadores peleando día sí, día también… cuando la semana no podía ir a peor… apareció Florentino para asegurarse de que sí.
La comparecencia de Florentino Pérez dejó una sensación muy preocupante. No tanto por defender al Real Madrid, algo lógico siendo presidente del club, sino por la manera en la que convirtió prácticamente toda la rueda de prensa en una batalla contra cualquiera que critique al Madrid. Árbitros, medios, periodistas, el Caso Negreira e incluso parte de la propia afición madridista acabaron convertidos en enemigos dentro de una misma narrativa victimista.
Y el problema es que mientras el tono subía, el fútbol desaparecía completamente de la conversación.
Florentino abrió la comparecencia anunciando elecciones y asegurando que no piensa irse: “No voy a dimitir” y “seré el último de los socios en irme”. Desde el inicio quedó claro que aquello no iba a ser una explicación deportiva, sino un discurso para cerrar filas y señalar enemigos. El presidente insistió constantemente en que existe “una campaña organizada” contra el club y contra él mismo, acusando directamente a periodistas y medios de intentar “adueñarse del Real Madrid”.
La sensación fue penosa desde muchos momentos de la comparecencia. Más que el presidente del club más grande del mundo, por momentos parecía alguien completamente superado por la crítica externa y obsesionado con responder absolutamente a todo.
Uno de los grandes ejes de toda la rueda de prensa fue el Caso Negreira, al que definió repetidamente como “el mayor escándalo de la historia del fútbol” y “el mayor caso de corrupción de la historia”. Florentino aseguró incluso que algunas Ligas “podían ser 14 porque 7 me las han robado” y anunció que el club está preparando “un dossier de 500 páginas” para enviarlo a la UEFA. El problema no es defender una investigación legítima. El problema es convertir absolutamente todo el discurso institucional del club en una guerra constante alrededor de ese tema, hasta el punto de usarlo prácticamente como explicación global del contexto actual.
Pero la comparecencia fue todavía más lejos.
Uno de los momentos más incómodos llegó cuando cargó duramente contra ABC, Vocento y Relevo, asegurando que existe una estrategia mediática organizada contra el Madrid. Florentino llegó a anunciar en directo que se daba de baja de ABC “para honrar a mi padre”, mientras discutía directamente con el periodista Rubén Cañizares. Ahí la rueda de prensa perdió completamente el tono institucional y pasó a convertirse en un enfrentamiento personal con medios y periodistas.
Y probablemente el momento más lamentable de toda la comparecencia llegó cuando, hablando de uno de los artículos publicados, soltó: “Uno de ellos lo ha escrito una mujer que no sé si sabe o no de fútbol”. Una frase completamente fuera de lugar, innecesaria y con un tono machista imposible de ignorar. Y lo peor es que no fue un desliz aislado dentro de una rueda de prensa tranquila: encajaba perfectamente dentro del clima de soberbia, tensión y desprecio hacia cualquiera que no compre el discurso oficial del club.
Que el presidente del Real Madrid utilice ese tipo de comentarios en una comparecencia institucional es simplemente bochornoso.

La rueda de prensa también dejó escenas surrealistas, como cuando respondió a una periodista diciendo: “Esa niña tiene derecho a hablar, que vosotros sois muy feos”, o cuando aseguró que “me tendrán que echar a tiros”. Todo dentro de una comparecencia donde parecía mucho más importante alimentar el conflicto que explicar realmente qué ocurre con el equipo.
Y mientras tanto, el análisis deportivo… brilló por su ausencia. Florentino llegó a reconocer directamente: “No hablaré de lo deportivo”. Ni autocrítica, ni reflexión futbolística, ni explicaciones sobre el rendimiento del equipo. El mensaje era otro: el problema nunca está dentro, siempre fuera.
Esa es precisamente la sensación más preocupante que deja la comparecencia. Un Real Madrid gigantesco, pero cada vez más encerrado en un relato donde cualquier crítica se interpreta como un ataque, cualquier pregunta incómoda como una conspiración y cualquier problema interno como culpa del entorno.
Y sinceramente, lo de ayer no pareció una rueda de prensa histórica. Pareció una de las comparecencias más impropias, descontroladas y vergonzosas que se recuerdan no solo en la historia reciente del Real Madrid, sino del fútbol.
Estudiante de Periodismo en la Universitat de Vic. Amante del Barça y del deporte.
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