El jugador brasileño fue uno de los grandes protagonistas en zona mixta pese a no disputar la eliminatoria ante el Atlético.
La eliminación del Barça de la Champions ante el Atlético de Madrid volvió a estar marcada por la polémica arbitral. Tras la expulsión de Cubarsí, la famosa mano de Pubill o la no expulsión de Koke en la ida, ayer en el Metropolitano la figura del colegiado volvió a destacar. En este caso fue Turpin quien incendió al barcelonismo, que vio cómo Eric García veía la roja directa y un más que posible penalti sobre Fermín que quedó en el aire. Además, el Atlético no vio ninguna tarjeta amarilla pese a la reiteración de faltas.
Ante este contexto se esperaba alguna declaración por parte del Barça, pero quizás no tan rotunda como la que se produjo. Fue Raphinha, uno de los capitanes y líder de este Barça, quien dejó bien claro su sentir ante los medios en zona mixta. El brasileño, que no ha podido disputar la eliminatoria por la lesión que sufrió durante el último parón de selecciones, se erigió como el protagonista del pospartido. Todo ocurrió tras la movida semana entre Barça y UEFA por la queja formal de los azulgranas. La posterior (y dura) respuesta del máximo organismo del fútbol europeo llegó horas antes del partido en el Metropolitano, y la tensión se palpaba.
Raphinha: “Para mí fue un partido robado” 🗣️#UCLxDAZN pic.twitter.com/t2AqCVWbyh
— DAZN Fútbol (@DAZNFutbol) April 14, 2026
El extremo brasileño aseguró que el encuentro fue un «robo», destacando el claro favorecimiento a los del Cholo Simeone: «Para mí fue un partido robado. Cometer un error es humano, ¿pero que vuelva a suceder en el segundo partido? Hemos jugado muy bien, pero esta eliminatoria nos la han robado». Raphinha también quiso destacar la cantidad de faltas sin castigo de los colchoneros. Fueron un total de trece, que no merecieron ninguna amonestación según el criterio de Turpin:
No solo eso, sino que creo que el arbitraje tuvo muchos problemas. Son increíbles las decisiones que tomaron. El Atlético hizo no sé cuántas faltas y el árbitro no les mostró tarjeta amarilla. Lo que realmente quiero entender es su miedo a que el FC Barcelona llegue a ganar.
Sin embargo, Raphinha también dejó una imagen fuera de lugar. Tras el pitido final, el jugador del Barça se dirigió a la afición del Atlético. Lo hizo con claros gestos que indicaban a la grada la próxima eliminación de los rojiblancos en Champions. Una estampa que no casa demasiado con la siempre deportiva actitud del brasileño desde que llegó a Barcelona.

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