El Barça vuelve a caer en Champions League contra el Atlético de Madrid
Qué maravilloso sentimiento. La impotencia, el orgullo, el honor, la rabia, el dolor. Qué maravillosos sentimientos. Perder es el peor resultado que uno encuentra cuando lucha. Pero en luchar se halla la fórmula. Hay muchas maneras de perder. Puedes rendirte cuando aún queda mar por navegar, o caer en la orilla. Luego, hay muchas maneras de reaccionar a la derrota. Puedes llorar y buscar culpables, o levantarte y trabajar para no cometer los mismos errores.
Ser del Barça es toda esta mezcla de sentimientos, junto con todos los alegres. Es caer en la orilla para poco después clavar tu bandera en la Luna. Es besar el escudo a pesar de que el corazón que hay debajo está curtido en muchas cicatrices. Contar historias de malabaristas inimaginables que te hacen creer que la magia existe. Es irse a dormir con lágrimas de dolor que cuando te despiertes por la mañana serán de orgullo y felicidad.

Volver
Del partido de ayer hay poco que analizar. Cuando el fútbol se mueve a través de emociones, atrás queda cualquier tipo de análisis táctico. El Barça, llevado en volandas por la fe, salió con ganas de demostrarle al cielo que hay un lugar más arriba. Y estuvo a punto de tocarlo, igual que en San Siro. Entonces, el Atlético despertó para recordar a los blaugranas que a la eternidad no se accede solo con fe. Hacen falta hechos.
Y de nada sirve gritar a los cuatro vientos que lo tienes todo en contra. Hay decisiones que pueden perjudicarte, obviamente, ¿pero qué gracia tendría si todo fuera un jardín con camino de rosas? Claro que hay cosas que analizar y juzgar. Vuelves a quedarte con uno menos en la Champions, vuelves a conceder un gol evitable por perder las marcas, vuelves a fallar ocasiones claras de gol. Pero vuelves, de nuevo, ahí está la receta. Caer y volver.

Lamine Yamal, el adulto prematuro
Lamine Yamal, un chaval de solo 18 años, aunque todo el mundo parezca olvidarlo, demostró una vez más que entiende el barcelonismo como pocos. Luchó, falló, siguió, gritó, marcó, cayó y aplaudió. Y se fue aplaudido. Esa misma afición que hace diez días le gritaba e insultaba para intentar desconcentrarle, no tuvo otra que ponerse en pie y alabar su trabajo.
Porque hay goles que ganan batallas, y hay mentalidades que ganan guerras. Lamine lo sabe más que nadie, esto es solo el principio. El Barça ha vuelto a caer, sí. Ha vuelto a quedarse fuera siendo mejor. Hoy todo duele muchísimo. Es uno de esos días en los que el color gris acecha con la intención de quedarse. Pero ahora es cuando hay que sacar la blaugrana. Salir a la calle con la camiseta, sonreír y caminar, que este libro solo acaba de comenzar. Y seguro que guarda capítulos vibrantes.

No lo podías explicar mejor.Ese es el verdadero sentimiento culé!!!Bravo tú!!!👏👏