Los azulgranas fueron superiores durante buena parte del encuentro, pero no consiguieron traducir ese dominio en el marcador. Jimbee Cartagena aprovechó sus momentos y se llevó un punto del Palau (2-2)
El duelo Barça Jimbee Cartagena terminó en empate (2-2) en el Palau, en un partido en el que los azulgranas tuvieron más juego que premio. El Barça llevó la iniciativa durante buena parte de la noche, combinó con facilidad en muchos tramos y generó suficientes situaciones para imponer su superioridad, pero nunca terminó de meter la quinta.
El inicio parecía encaminado hacia otro escenario. Higor abrió el marcador y premió una salida azulgrana con más intención, pero la ventaja duró poco. Cartagena encontró el empate en una acción marcada por un rebote y volvió a colocar el partido donde quería.
El Barça no perdió el control. Siguió moviendo la pelota con criterio, encontrando conexiones entre líneas y llevando más peligro hacia la portería visitante. Un muy buen contraataque devolvió la ventaja a los locales y confirmó una primera parte en la que las sensaciones eran bastante mejores que el resultado.

Superioridad sin sentencia
El problema estuvo en convertir esa diferencia en goles. El Barça tenía más balón, combinaba mejor y encontraba situaciones para atacar, pero no consiguió romper definitivamente el partido.
Cartagena, mucho más práctico, sobrevivió a los mejores minutos azulgranas y volvió a golpear cuando faltaba apenas un minuto para llegar al descanso. El 2-2 al intermedio dejaba una sensación extraña en el Palau: el Barça había sido mejor, pero había permitido que su rival llegara vivo y en igualdad al segundo acto.
La segunda mitad tampoco terminó de cambiar el guion. Hubo acciones en las dos porterías, transiciones y ocasiones potenciales, pero faltó precisión para convertirlas en algo realmente peligroso. El encuentro fue perdiendo ritmo y se instaló durante muchos minutos en una especie de espera.
El Barça seguía transmitiendo una mayor sensación de control, aunque sin la agresividad necesaria para transformar esa superioridad en una ventaja real. Más dominio que colmillo.
Ni con superioridad numérica
El partido tuvo una oportunidad para romperse a falta de ocho minutos. Adrián Rubio vio la tarjeta roja tras una entrada dura y a destiempo sobre Sergio González, dejando al Cartagena en inferioridad.
Ni siquiera ahí consiguió el Barça encontrar el gol que llevaba buscando durante toda la segunda parte. Los azulgranas tuvieron más pelota y pudieron instalarse cerca del área visitante, pero continuaron chocando con la misma falta de claridad de los minutos anteriores.
El empuje serio llegó demasiado tarde. A falta de 1:20, el Barça subió definitivamente la presión y encerró al Cartagena en busca del tercero. Hubo intención, nervios y un último esfuerzo, pero no apareció el remate que cambiara el resultado.
El 2-2 deja una noche difícil de valorar únicamente desde el marcador. El Barça fue superior, pero no lo suficiente como para demostrarlo donde realmente cuenta. Tuvo el partido para acelerar y no lo hizo. Cartagena aceptó la invitación y se llevó un punto del Palau.

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