El club azulgrana está haciendo caja con las ventas y mantiene porcentajes de futuros traspasos que pueden convertirse en una importante fuente de ingresos.
El Barça no solo está intentando reforzar su plantilla sobre el terreno de juego. En los despachos, la dirección deportiva trabaja para construir también un escenario económico que permita al club seguir compitiendo en el mercado durante los próximos años.
La gestión de Joan Laporta y Deco está dejando varias vías de ingresos abiertas. A las ventas realizadas este verano se suman un potente crédito, la liberación de masa salarial y, especialmente, numerosos porcentajes que el Barça conserva sobre los derechos de algunos futbolistas. Un dinero que no entra inmediatamente en las arcas, pero que puede convertirse en una fuente importante de ingresos en el futuro.

Cerca de superar los 100 millones en ventas
La principal vía de financiación inmediata está siendo la operación salida. El Barça ya ha ingresado alrededor de 70 millones de euros este verano y todavía tiene varias operaciones pendientes.
La venta de Ferran Torres al PSG por 50 millones de euros ha sido la más importante, a la que se suman las salidas de Ansu Fati (11 millones), Iñaki Peña (3) y Cuenca (500.000 euros).
A esta cantidad hay que añadir los 4,8 millones obtenidos por Jan Virgili, gracias al 40% que el Barcelona conservaba de sus derechos después de que el Mallorca lo traspasara al Brujas.
Y todavía queda mercado. Tommy Marqués está cerca de salir al Braga por unos 10 millones, mientras que el Barça percibirá otros ocho millones por el 50% de los derechos de Héctor Fort. Además, Marc Casadó podría dejar una cifra cercana a los 30 millones.
El objetivo, por tanto, es claro: superar ampliamente los 100 millones de euros en ventas.

El dinero que puede llegar en el futuro
Pero una de las claves de la estrategia azulgrana está en aquellas operaciones que no generan grandes cantidades de dinero inmediatamente, pero que pueden hacerlo más adelante.
El Barça está intentando conservar porcentajes de futuros traspasos en determinadas operaciones. El caso de Virgili es el mejor ejemplo: el club no ingresó una gran cantidad cuando dejó Barcelona, pero su posterior venta del Mallorca al Brujas permitió activar ese 40% que todavía pertenecía al conjunto azulgrana.
Esta fórmula puede convertirse en una especie de reserva económica para el futuro. Si los jugadores que han salido del club aumentan su valor y posteriormente son vendidos, el Barça podría recibir nuevas cantidades sin tener ya al futbolista en su plantilla.
Liberar Fair Play, otra fuente de margen
Las salidas también tienen un efecto directo sobre el Fair Play financiero. No se trata únicamente de cuánto dinero recibe el Barça por un traspaso, sino del espacio salarial y de amortización que deja cada jugador.
Entre las salidas de Ferran Torres y Ansu Fati, el club libera alrededor de 32 millones de euros de Fair Play. La marcha de Robert Lewandowski, con un salario bruto que rondaba los 26 millones de euros, también supone un alivio considerable.

A ello se añaden operaciones como la renovación de Christensen, que redujo considerablemente su salario, o la cesión de Ter Stegen al Ajax, que también permite liberar masa salarial.
Invertir hoy pensando en mañana
El Barça está construyendo así un modelo basado en varias vías: ventas, crédito, ahorro salarial y porcentajes de futuros traspasos.
No todo ese dinero está disponible de manera inmediata ni garantiza ingresos futuros, pero la estrategia permite al club mantener abiertas diferentes vías de financiación. Mientras Deco busca las piezas necesarias para el proyecto de Flick, en los despachos se trabaja con una idea paralela: generar recursos hoy y conservar activos que puedan dar beneficios mañana.
Y es que, en un Barça que necesita volver a tener músculo económico, cada porcentaje puede terminar valiendo millones.

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