La fragilidad en la defensa adelantada y los goles desde las bandas explican una preocupante racha en Europa sin dejar la portería a cero
El Barça volvió a tropezar con la misma piedra en Europa. Confirmó una tendencia preocupante que se ha repetido durante toda la temporada. Más allá del resultado, el equipo mostró carencias defensivas que ya no son casualidad. Es un problema persistente que los rivales saben explotar.

Uno de los principales focos de vulnerabilidad ha sido la defensa adelantada. El planteamiento ofensivo deja espacios a la espalda que los rivales aprovechan. Especialmente por las bandas, donde atacan con rapidez. Las transiciones defensivas no son eficaces y generan situaciones de inferioridad peligrosas.
Muchos goles encajados esta temporada siguen el mismo patrón. Jugadas por banda que terminan en centros laterales, a menudo tras contraataques. Esta repetición refleja errores individuales y falta de ajustes tácticos. Es una debilidad evidente que los rivales identifican con facilidad.


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