El enfrentamiento de la segunda jornada de Champions entre Galatasaray y Barça dejó, además de un 1-4 para los blaugrana, muchos detalles bajo el tintero
El Barcelona convirtió el infierno turco en un baño relajante, pese a tener que remontar el partido. Un aplastante 1-4 demostró una vez más que este equipo está para competir por todos los títulos. Todos los focos del partido dilucidaron los detalles principales del partido, pero algunas cosas importantes pasaron por debajo del radar, sin pena ni gloria, y vale la pena que sean recordadas.

Un Lamine Yamal especialmente cariñoso:
El crack de Rocafonda no solo dejó un rendimiento espectacular con el balón en el campo, sino que tuvo varios detalles especialmente sensibles con los demás. En el pasamanos previo al inicio del encuentro abrazó a los niños que entraban con los jugadores, incluso regalando la chaqueta de partido a uno de ellos, haciendo esperar a los rivales. También se mostró muy amable con los hijos de Mario Lemina, con quién tuvo una pequeña polémica en la previa, que se hizo fotos con ellos y les dio la camiseta. Por todos es sabido que Lamine es un chico muy familiar y lo primero que hizo al finalizar el encuentro fue ir a ver a sus acompañantes y entregarle el galardón de MVP a su novia, Inés García.
De los gritos al silencio:
El partido se prometía muy hostil por la afición del Galatasaray, una de las más ruidosas del mundo. Desde un primer momento animaron a los suyos e increparon a los blaugrana cuando tocaban el balón. Con el gol de Batrakov se vivieron muy arriba, pero el aluvión posterior de los de Flick les terminó dejando en silencio y con muchos aficionados abandonando el estadio antes de terminar el partido.
Flick y el misterio de la puerta:
Tras terminar el encuentro, Hansi Flick se dirigió a la sala de prensa para comparecer ante los medios de comunicación desplazados. Según informan varios periodistas presentes, la aparición del entrenador alemán se retrasó 5 minutos por una puerta cerrada. Al llegar el acceso estaba bloqueado con llave y tuvo que dar la vuelta para entrar por otra puerta. Cuando consiguió adentrarse en la zona de prensa, la puerta principal ya estaba abierta, dejando un cómico momento entre los periodistas y el entrenador.

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