El extremo de Rocafonda ha arrancado la temporada 2026/27 con una versión especialmente letal de cara a portería y vuelve a demostrar que su fútbol ya no se limita únicamente a la creación
Lamine Yamal ha comenzado la temporada 2026/27 decidido a dar un paso más. El extremo del Barça ha incorporado a su repertorio una faceta que, por su edad, todavía tiene mucho margen de crecimiento, pero que ya empieza a convertirse en una de sus principales armas: el gol. Su último doblete con la selección española ha vuelto a poner el foco sobre una tendencia que también se está viendo con la camiseta azulgrana: el de Rocafonda está encontrando portería con una regularidad cada vez mayor.
Lamine siempre ha sido un futbolista capaz de marcar diferencias en los últimos metros. Su desborde, su capacidad para asociarse y su facilidad para encontrar el último pase le han convertido en uno de los grandes generadores de fútbol del Barça. Sin embargo, durante este inicio de curso está apareciendo una versión diferente. Una versión más vertical, más agresiva y, sobre todo, más pendiente de finalizar las jugadas.

Una amenaza cada vez más completa
El doblete conseguido con España es el último ejemplo de esta evolución. Lamine Yamal ha vuelto a demostrar que no necesita limitarse a asistir para ser decisivo. El extremo ha asumido cada vez más responsabilidad en los metros finales y está convirtiendo en gol muchas de las situaciones que anteriormente podían terminar en un pase.
La tendencia ya se había observado durante las primeras semanas de competición con el Barça. El futbolista ha firmado varios dobletes y ha adquirido un protagonismo goleador que complementa perfectamente su capacidad para generar ocasiones para sus compañeros. El resultado es un jugador más difícil de defender: si el rival trata de cerrarle los espacios para evitar sus pases, Lamine puede atacar la portería; si le concede metros, puede encarar y generar superioridades.
Esta capacidad para alternar entre creador y finalizador es precisamente una de las características que pueden marcar su evolución durante los próximos años. Lamine ya no parece conformarse con ser quien inicia la jugada: también quiere ser quien la termina.

Un crecimiento natural
El cambio tampoco supone renunciar a aquello que ha convertido a Lamine en uno de los grandes talentos del fútbol mundial. Sigue buscando el uno contra uno, continúa participando en la elaboración y mantiene esa capacidad para inventar soluciones que pocos futbolistas de su edad tienen. La diferencia está en que ahora parece haber añadido una nueva prioridad a su juego: llegar con mayor frecuencia a posiciones de remate.
En el Barça, además, su protagonismo ofensivo le permite disponer de numerosas situaciones para hacerlo. Partiendo habitualmente desde la banda derecha, Lamine tiene libertad para acercarse al área, combinar por dentro y aparecer en zonas de finalización. Cuando encuentra ese espacio, su zurda se convierte en un recurso cada vez más peligroso.
Y los números empiezan a acompañar esa sensación. Los dobletes con el Barça y el conseguido ahora con España reflejan una tendencia que va más allá de una racha puntual: Lamine está adquiriendo una relación diferente con el gol.

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