Con mucha seriedad y Gibson y Punter al frente, los de Sekulic se imponen al Besiktas y consiguen la primera victoria a domicilio de la temporada en Euroliga.
Poco a poco todo va tomando su color. Ese podría ser el lema que se maneja actualmente en el Palau Blaugrana y alrededores respecto al Barça. Tras tres jornadas de Euroliga, se pueden sacar algunas conclusiones, más positivas que negativas. Con la reciente derrota en Dubái ante Xavi Pascual y los suyos, Sekulic y su revolucionario equipo tenían en Turquía frente al Besiktas una oportunidad de resarcirse. Y lo hicieron con rigor. Del primer al último minuto, el Barça estuvo a la altura de lo que supone la siempre complicada condición de visitante en Euroliga.
El BJK Akatlar Sports Complex de Estambul vio cómo el tono del partido quedaba muy claro poco después del salto inicial. Los árbitros, con técnicas para ambos lados, dejaron claro que no había lugar a demasiadas historias en pista. En el marco del gran ambiente que siempre ofrece el baloncesto turco, el choque empezó completamente eléctrico. Por un lado, con un Barça fiel a su nuevo estilo con Sekulic en el banquillo, con posesiones rápidas en ataque como bandera. Por otro, un Besiktas sin miedos que, pese a su ausencia de trece años, ha vuelto a la Euroliga con ganas de incordiar.
Los azulgranas, de turquesa en Estambul, mostraron un brillante nivel en la mayor parte del primer cuarto. Fue una gran salida, con una máxima de 12 puntos que se construyó a base del esfuerzo colectivo en defensa y una anotación conjunta que sigue siendo clave en este nuevo Barça. Además, los catalanes encadenaron diversas acciones individuales de mucha clase, a las que poco podía responder la defensa turca (17-25).
La segunda contienda encontró a un Barça apretado por el Besiktas. Beneficiados por el rebote ofensivo, que la defensa blaugrana no supo cerrar (cuenta pendiente en este inicio de temporada), los blanquinegros igualaron el partido. Aunque la reacción no se hizo esperar demasiado, y el Barça, de la mano de un Kevin Punter que sigue en modo líder, volvió a recuperar la máxima ventaja del encuentro y las sensaciones del primer cuarto. Al descanso, poco se le podía achacar a los de Sekulic (40-52).

Al son de Gibson
Tras la reanudación, el partido se puso algo más duro y costó anotar en ambos lados. Tres minutos le llevaron al Barça anotar en jugada, pero una vez se consiguió, el equipo rodó como lo hizo durante el resto de la noche. Lo hizo con una gran selección desde más allá de la línea de tres y mostrando una seriedad constante sin desconexiones patentes (a pesar de algunos momentos locos que en el futuro podrían tener más consecuencias). En estas, se erigió como figura culé un Umoja Gibson que sigue mejorando como segundo base de Sekulic. Su garra y entrega dan el visto bueno a su incorporación desde Cedevita, donde cuajó una gran EuroCup la temporada pasada. Su actuación en Estambul fue soberbia.
Entretanto, Alimpijević no encontraba demasiadas soluciones para arreglar el guion del día. Aunque Beşiktaş quiso incordiar al Barça en el último cuarto, no hubo manera de que los turcos metieran mano a unos azulgranas que no iban a dejar que se estropeara el gran día en la oficina. La revolución azulgrana de los once fichajes sigue dando pasos hacia adelante.

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