El equipo de Pere Romeu se impuso con autoridad al Sevilla (0-4) en la segunda jornada de Liga F. Brugts, Pina, Torrejón y Vicky López firmaron los goles de un Barça superior incluso sin necesidad de llevar el partido al límite
El Barça volvió a ganar y volvió a hacerlo con una sensación de superioridad casi insultante. No necesitó jugar a máxima velocidad, tampoco encerrar al Sevilla durante noventa minutos ni convertir cada posesión en un ataque desesperado. Le bastó con mandar, elegir cuándo acelerar y castigar cada vez que encontraba una grieta.
El resultado, 0-4, explica una parte del partido. La otra estuvo en cómo llegó. El Barça fue mejor desde el inicio y, aun jugando durante muchos minutos a medio gas, nunca dio la sensación de perder el control. En el partido número 100 de Pere Romeu al frente del equipo, las azulgranas volvieron a dejar claro que tienen muchos registros para ganar.
El técnico introdujo varios cambios respecto al estreno liguero y apostó por un once con Cata Coll; Torrejón, Paredes, Martina Fernández y Brugts; Pina, Schertenleib y Vicky López; Kerolin, Pajor y Graham Hansen. Una alineación distinta, pero con una idea reconocible desde el primer minuto.

Graham encuentra la primera grieta
El Sevilla intentó mantenerse vivo y tuvo alguna llegada durante la primera mitad, pero el Barça jugaba mucho más cerca del área local y cada aparición de Caroline Graham Hansen empezaba a inclinar el campo.
La noruega fue quien abrió el partido. Una acción individual suya terminó con una asistencia de enorme calidad para Esmee Brugts, que apareció para colocar el 0-1 y confirmar el dominio azulgrana.
Los números al descanso dibujaban bien el escenario: 68% de posesión para el Barça, 13 disparos por cuatro del Sevilla, cinco tiros a portería por dos y 20 toques dentro del área rival frente a solo cinco de las andaluzas.
No era un Barça desbocado. Era algo quizá todavía más incómodo para el rival: un equipo capaz de dominar sin necesidad de vaciarse.
Pina y Torrejón rompen el partido
El Sevilla consiguió llegar con vida al tramo final de la primera parte, pero ahí el Barça decidió que ya era suficiente.
En el minuto 46, otra buena jugada individual de Graham Hansen acabó encontrando a Claudia Pina, que apareció desde una posición más retrasada para firmar el 0-2.
El golpe todavía estaba reciente cuando llegó el tercero. Marta Torrejón marcó en el 49, todavía dentro del añadido de cuatro minutos de la primera mitad, y dejó el encuentro prácticamente sentenciado antes de pasar por vestuarios.
En apenas unos minutos, el Barça había convertido un partido controlado en un partido resuelto.
Y sin demasiado ruido.
Vicky pinta el cuarto por la escuadra
Pere Romeu no tocó nada al descanso y el guion tampoco necesitó demasiados cambios.
El Barça siguió gestionando el partido hasta que Vicky López decidió dejar la acción de la noche. En el minuto 54 recogió el balón en la frontal y mandó un disparo directamente a la escuadra para colocar el 0-4.
Un golazo.
La acción, además, nació de un detalle que ayuda a explicar el partido de Kerolin. La brasileña estuvo bastante discreta con balón, con poca presencia ofensiva y sin demasiado protagonismo en los últimos metros, pero fue su presión dentro del área la que permitió recuperar la pelota antes del cuarto gol.
No estaba siendo su mejor partido, pero siguió trabajando. Y de ese esfuerzo apareció otro gol.
El Sevilla amenaza, pero nunca cambia el guion
Con cuatro goles de ventaja, el Barça bajó todavía más las revoluciones. El Sevilla aprovechó algún espacio y llegó incluso a marcar en el minuto 58, aunque el tanto fue anulado.
No fue la única aproximación local de la noche. Las andaluzas ya habían encontrado algún aviso durante la primera parte, pero nunca consiguieron que el encuentro transmitiera sensación de peligro real para las azulgranas.
La diferencia estaba demasiado clara.
El Barça podía permitirse administrar la pelota, bajar el ritmo y esperar a que pasaran los minutos. No necesitaba ir a buscar un quinto gol para demostrar quién estaba mandando.
Kika vuelve y Romeu reparte minutos
Con el encuentro decidido llegó también el momento de gestionar esfuerzos.
Alrededor de la hora de juego entraron Patri Guijarro, Kika Nazareth y Lúa Arufe. La presencia de Kika tenía un valor añadido: la portuguesa reaparecía después de su lesión y volvía a sumar minutos con el equipo.
Claudia Pina dejó una de las imágenes del encuentro al aparecer llorando en el banquillo después de ser sustituida. Sin información sobre el motivo, cualquier interpretación iría más allá de lo que se vio sobre el césped.
En el minuto 67 llegó también una acción revisada dentro del área sevillista. El Barça reclamó una agarrada sobre Lúa Arufe y solicitó la revisión, pero el contacto fue considerado insuficiente para señalar penalti. El equipo azulgrana perdió así una de las dos revisiones disponibles.
Más tarde, Elena Vizuete y Martina González también tuvieron minutos, mientras Romeu modificó la estructura para acabar jugando con un 4-4-2.
Ganar sin necesidad de ir al límite
Ahí estuvo quizá la mejor noticia para el Barça.
No fue una exhibición de esas que obligan a jugar noventa minutos a toda velocidad. Tampoco hizo falta. El equipo fue muy superior sin tener que realizar un esfuerzo inmenso para demostrarlo.
Graham Hansen desequilibró cuando quiso. Brugts abrió el marcador, Pina y Torrejón rompieron el partido antes del descanso y Vicky López puso la firma con el mejor gol de la noche. Después llegó la gestión.
El Barça suma así su segunda victoria de Liga después del 5-0 ante el Tenerife y mantiene la portería a cero. Nueve goles a favor y ninguno en contra en las dos primeras jornadas.
Puede que todavía quede mucho campeonato.
Pero este Barça, incluso a medio gas, tiene un color especial.

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