El Galatasaray tuvo su momento, pero el equipo de Flick continúa dominando sin piedad y afianza una racha apabullante.
Hasta dónde llegará este Barça es un misterio, pero la realidad es que a día de hoy es el equipo más en forma de Europa. Lo es porque somete a sus rivales en todos los sentidos, más allá de una estratosférica capacidad goleadora que supuestamente se iba a ver mermada tras las salidas de Ferran y Lewandowski. Así, la situación sigue sin cambiar: el equipo de Flick aún tiene que encontrar un rival a la altura.
Sin Raphinha de nuevo, Flick apostaba por Olmo en el falso ‘9’, con Fermín por detrás. No es la primera vez que ambos mediapuntas comparten minutos, aunque de inicio no sea lo rutinario. Más allá de eso, el Barça se plantó en Estambul con un equipo titular de gala en el conocido infierno turco del Ali Sami Yen y sus más de 50.000 espectadores. Sin embargo, los implacables y atronadores silbidos fueron aplacados en unos sólidos veinte primeros minutos de los azulgranas. No hubo grandes ocasiones, pero sí una sensación de control gracias a un Pedri que dominó el partido a su antojo.
El bloque que formó el Galatasaray atrás resultó inamovible para un Barça que, quitando a un incisivo Cancelo, veía cómo el partido se ensombrecía. Y justo cuando parecía que la luz se abría, los Avrupa Fatihi dieron el golpe que cambiaba el choque. Tras una más que discutible carga de Baris sobre Gordon que no se señaló como penalti, Batrakov aprovechó una contra para poner el 1-0. Los de Flick cayeron groguis tras ese momento decisivo, en un período de escasos diez minutos donde por primera vez esta temporada asomó la debilidad en un escenario complicado.
El momento cumbre llegó con el segundo gol de los turcos, que, tras una revisión del VAR, se anuló por fuera de juego. Fue en un córner mal defendido por el Barça, que se salvaba en el instante preciso. Y lo fue porque supuso el golpe de efecto que necesitaba el Barça, que volvió a encontrarse en el césped. En una jugada iniciada por Lamine Yamal, que acabó cayendo al borde del área, Olmo dio un toque perfecto para dejar a Cancelo solo ante Cakir. El portugués no falló, y el Barça reaccionó en el momento justo.

Se acabó
Hubo quince minutos de descanso, pero las buenas sensaciones no hicieron más que extenderse para los de Flick. Gordon estuvo fallón, pero Lamine iba a regalar dos caramelos para silenciar el supuesto averno otomano. El primero, con un centro milimétrico que Fermín cabeceó ante la mirada de Cakir. El andaluz sigue siendo un goleador nato. El segundo regalo del de Rocafonda fue a un Gordon que se vio resarcido con su segundo tanto en tres días. Lamine hizo un regate maravilloso y, con un poco de ayuda tras un rebote, se la sirvió al inglés para dar el golpe definitivo a las aspiraciones del Galata.
Entonces llegó el momento Adeyemi, el torbellino que sigue revolucionando la banda izquierda del Barça. Suyo fue el cuarto tanto, en una no-asistencia de Lamine (por un toque de Gabriel Jesús, que volvió a tener protagonismo) que acabó con un potente disparo cruzado del alemán. Su fichaje sigue siendo el gran acierto de un mercado que sigue dando la razón a Deco.
A partir de ahí, el partido no tuvo historia. Los blaugranas pusieron su martillo en marcha, y nadie iba a parar una nueva goleada que daba la décima victoria en diez partidos para los de Flick. La temporada empieza a subir la pendiente, y el Barça asume el reto con gusto.


Deja un comentario