El Barça recupera sensaciones y logra una contundente victoria ante Río Breogán
Hay pocas cosas mejores en esta vida que salir a la calle y sentir el aire fresco. Cuando uno está enfermo y tiene que quedarse en casa durante dos o más días, ese aire se siente como aprender a respirar de nuevo. ¿Y qué mejor sitio que Galicia para buscar ese aire fresco? Concretamente Lugo, donde no muy lejos de la capital de la provincia, se encuentran las Montañas de Os Ancares y O Courel, lugares espléndidos para desconectar y recuperar sensaciones.
Así se ha sentido hoy el Barça de Xavi Pascual. Los blaugranas llevaban dos semanas en el desierto de la derrota, buscando desesperadamente encontrar el agua que revitalizase sus cuerpos y mentes. El revés de la Copa fue doloroso, y las consecuentes derrotas en Euroliga contra los equipos italianos de Bologna y Olimpia Milano no hacían más que alimentar las dudas de un equipo que había perdido la solvencia y la actitud.

Superioridad absoluta
Desde el salto inicial, los azulgranas impusieron un ritmo asfixiante que el Río Breogán fue incapaz de seguir, evidenciando una superioridad física y técnica abrumadora. El equipo culé no solo mostró una versión coral en ataque, donde la circulación de balón fluyó con una precisión quirúrgica, sino que además exhibió una agresividad defensiva que secó por completo las ideas del conjunto lucense, dejando el encuentro prácticamente visto para sentencia ya en el descanso.
El acierto exterior rompió cualquier intento de zona local. Las estadísticas reflejan fielmente este monólogo: el Barça llegó a promediar un asombroso 65,5% de acierto en tiros de campo durante gran parte del choque, destacando la aportación de jugadores como Shengelia y Clyburn, quienes castigaron cada desajuste defensivo. En el otro aro, la muralla azulgrana controló el rebote con autoridad (19 a 11 en la primera mitad) y forzó constantes pérdidas de balón que se tradujeron en transiciones rápidas y canastas fáciles.

En la segunda mitad, lejos de levantar el pie del acelerador, el Barça mantuvo su solidez para evitar cualquier atisbo de reacción épica. La ventaja no dejó de crecer, llegando a superar los 40 puntos de diferencia en algunos tramos (42-83 al inicio del último cuarto). Un ejercicio de autoridad absoluta donde el acierto en los triples (con siete jugadores distintos anotando desde el perímetro) y una defensa de manual han confirmado que, cuando este equipo recupera su fluidez, es un rodillo imparable.

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