El conjunto azulgrana cae ante el equipo de Xavi Pascual (94-87) después de ir a remolque durante buena parte del partido y encaja su primera derrota europea de la temporada
Hay partidos que sirven para medir mucho más que una clasificación. El Barça salió de Dubái con una derrota por 94-87, pero también con una fotografía bastante nítida del momento en el que se encuentra. Un equipo prácticamente nuevo, todavía en proceso de conocerse, tuvo que enfrentarse a un rival que hace no tanto tiempo parecía una anomalía dentro del baloncesto europeo y que ahora empieza a comportarse como uno más de la élite.
Porque sí: el escenario sigue teniendo algo de extraño. Dubái, una ciudad de los Emiratos Árabes Unidos situada a miles de kilómetros de las grandes capitales tradicionales del baloncesto continental, tiene ahora un equipo compitiendo en la Euroliga. Y no lo hace como un simple invitado. El Dubai Basketball afronta su segunda temporada en la máxima competición europea y ha construido una plantilla ambiciosa alrededor de nombres contrastados y una importante inversión.

Pascual contra su pasado
Xavi Pascual estaba en el otro banquillo. El técnico que regresó al Barça la temporada pasada para intentar devolver estabilidad a una sección que llevaba varios años sin levantar títulos abandonó el Palau este verano y aceptó el reto de liderar el ambicioso proyecto de Dubái. Ahora se ha convertido en una de las piezas centrales de un club que quiere dejar de ser una novedad para convertirse en un habitual de las rondas decisivas de la Euroliga.
El reencuentro tenía todavía más ingredientes. Tornike Shengelia, uno de los referentes del Barça la pasada temporada, también cambió Barcelona por Dubái. Y el georgiano, junto a Pascual, se encargó de recordar durante buena parte de la tarde que los antiguos protagonistas del Palau conocían perfectamente al rival que tenían delante.
El Barça comenzó mejor. Joel Parra abrió el partido con un triple y Kevin Punter puso el 0-5. Pero Dubái no tardó en reaccionar. El primer cuarto terminó con ventaja azulgrana (23-25), aunque las sensaciones empezaban a cambiar. El segundo cuarto fue el punto de inflexión. El equipo de Pascual aumentó la intensidad, encontró situaciones cómodas y comenzó a castigar las dudas del Barça. Mfiondu Kabengele se convirtió en uno de los grandes protagonistas del encuentro, especialmente desde el perímetro, mientras McKinley Wright y Dwayne Bacon acompañaban al pívot canadiense. Al descanso, el marcador ya reflejaba la diferencia: 52-37. El Barça había pasado de mandar a perseguir.
Un Barça todavía en construcción
Sekulic intentó cambiar la dinámica tras el descanso, pero Dubái siguió controlando el partido. La ventaja llegó a alcanzar los veinte puntos durante el tercer cuarto, y el conjunto azulgrana tuvo que hacer un ejercicio de supervivencia para mantenerse con opciones.
El técnico esloveno tiene entre manos un proyecto que necesita tiempo. El Barça ha cambiado prácticamente de piel este verano, con once incorporaciones, y Sekulic apenas está empezando a ensamblar las piezas. Su propuesta busca un equipo dinámico, agresivo y capaz de correr, pero una cosa es dibujar una idea y otra conseguir que un grupo prácticamente nuevo la ejecute con naturalidad.

Punter lidera la reacción, pero no alcanza
El conjunto azulgrana consiguió reaccionar en el último cuarto. Kevin Punter asumió la responsabilidad, encontró puntos importantes y lideró el intento de remontada. Un triple suyo redujo la diferencia hasta el 81-73 y obligó a Pascual a detener el partido. El Barça había conseguido, al menos, volver a creer.
También aparecieron Balcerowski, Nkamhoua y Gibson, pero cada acercamiento encontraba respuesta. Un triple de Davis Bertans cortó uno de los momentos de mayor inspiración visitante y Kabengele siguió castigando desde fuera. El partido se había convertido en una carrera contra el reloj y contra una diferencia demasiado grande. El Barça llegó a situarse a siete puntos, pero ya era tarde. Dubái supo gestionar el tramo decisivo y acabó cerrando la victoria por 94-87.

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