Una década después de su fallecimiento, la figura del holandés sigue formando parte del ideario que abandera el Barça.
El 24 de marzo jamás será un día cualquiera para el barcelonismo. Ese día, en 2016, Johan Cruyff falleció. El neerlandés, uno de los grandes mitos de la historia del fútbol, dejó un impacto imborrable en la historia del deporte. Uno que va más allá de títulos y reconocimientos, y que va mucho más allá de construir un legado y una idea. Hoy, 24 de marzo de 2026, Cruyff sigue vivo. Mientras haya alguien que le recuerde, así será.
13 de agosto de 1973. Ese fue el día que se oficializó el fichaje del «holandés volador». Uno de los días más importantes de la historia del Barça. Ese año, con el impacto de Cruyff, el club conseguiría romper una sequía de 14 años sin levantar la Liga. Algo impensable a día de hoy, y que pone en perspectiva lo que significó esa llegada del número 14. Quizás sin saberlo, y bajo la ideología de la también leyenda Rinus Michels, Cruyff empezaba a desviar el relato culé hacia cotas nunca vistas. Sin embargo, aún era difícil poner en perspectiva la historia.

7 de mayo de 1978. Cruyff deja el Barça. Lo hace tras esa Liga del 74 y con una Copa del Rey, ganada menos de tres semanas antes de su marcha. El 4 de mayo de 1988, a escasos tres días de la década de su marcha, Cruyff es anunciado entrenador del primer equipo. Lo hace tras iniciarse en el club que le vio crecer, su otro amor, el Ajax de Ámsterdam. Con todo, resulta que en los banquillos la figura se engrandece. Durante 8 años grabados en la memoria de cualquier culé, Cruyff cambia definitivamente la historia del Barça. En consecuencia, y por primera vez en la vida del club, llega la corona europea en Wembley. Asimismo, se gesta el que años después sería el mejor equipo de la historia del fútbol.
8 de mayo de 2008. Llega Pep Guardiola al banquillo del Barça. El pupilo de Cruyff lleva la idea del holandés al extremo. Todos sabemos cómo acaba la historia. Tras él, otros siguieron el ejemplo a su manera: Tito Vilanova, Luis Enrique, Xavi Hernández y, ahora, Hansi Flick. Todos ellos han hablado o pensado en Cruyff para hacer su Barça.
Sin Cruyff, los colores blaugranas carecen de sentido. Sin Cruyff, el Barça sería algo menos que un club. Aún así, algunos se empeñan en que nada ni nadie iguala la importancia de la institución en sí misma. Por suerte, hay (y hubo) personas que se empeñan aún más en demostrar que están, sin lugar a dudas, a la misma altura. Finalmente, se suele imponer la lógica. El Barça, sin Cruyff, sería mucho menos Barça. Por eso, hoy, martes 24 de marzo, Cruyff vive.

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