Raphinha lidera una final trepidante con doblete y Lewandowski decide ante un Real Madrid que resistió hasta el final, incluso con superioridad numérica
El FC Barcelona se proclamó campeón de la Supercopa de España tras imponerse al Real Madrid (3-2) en una final vibrante, tensa y cargada de polémica en Jeddah. Cada golpe azulgrana tuvo respuesta blanca, pero la calidad, el fútbol y la personalidad del equipo de Hansi Flick acabaron decantando un Clásico que confirmó al Barça como rey del torneo, incluso resistiendo los últimos minutos con diez jugadores por la expulsión de Frenkie de Jong.
El conjunto azulgrana fue claramente superior en la propuesta, sometiendo a un Madrid replegado, físico y especulativo, muy reconocible en un planteamiento “mourinhizado”, con Xabi Alonso apostando por la resistencia, las transiciones y la permisividad arbitral como aliadas. Ni así fue suficiente.
Flick apenas tocó el once respecto a la semifinal. Lamine Yamal regresó a la titularidad y Lewandowski ocupó el lugar de Ferran Torres. La idea fue la misma: posesión, presión alta y defensa adelantada. El Madrid, sin Mbappé de inicio, se atrincheró con tres centrales y marcajes pegajosos, fiándolo todo a la velocidad de Vinicius.

Paciencia al inicio
El Barça monopolizó el balón desde el inicio, aunque le costó romper el cerrojo. Tras varios avisos, el premio llegó gracias a Raphinha, que culminó una gran acción colectiva tras recuperación de Fermín. El dominio azulgrana era claro, pero el Madrid necesitó muy poco para golpear: una pérdida mal defendida acabó en una acción individual espectacular de Vinicius, que empató con un jugadón.
Lejos de acusar el golpe, el Barça volvió a acelerar. Ya en el añadido del primer tiempo, Lewandowski apareció donde más duele para poner el 2-1 tras un pase exquisito de Pedri. Sin embargo, otro balón parado permitió a Gonzalo empatar antes del descanso, castigando la falta de oficio azulgrana en una fase caótica del partido.
La segunda parte arrancó con susto, con Joan Garcia sosteniendo al Barça con dos intervenciones decisivas ante Vinicius. Superado ese tramo, el equipo de Flick volvió a imponer su ley. Courtois evitó varios goles, pero no pudo hacer nada ante un nuevo latigazo de Raphinha, cuyo disparo, tras pase de Ferran, acabó entrando tras tocar en Asencio. Partido grande del brasileño, decisivo y descomunal.

Tramo final de polémica
El tramo final estuvo marcado por la polémica. La entrada de Mbappé apenas tuvo impacto futbolístico, pero sí disciplinario: una acción suya acabó con la expulsión de Frenkie de Jong, dejando al Barça con diez en los últimos minutos. Aun así, el equipo supo resistir, con Joan Garcia imponiendo calma y seguridad bajo palos ante los últimos intentos desesperados del Madrid.
Ni el añadido interminable ni un arbitraje muy discutido lograron aguar la fiesta. El Barça sobrevivió, ganó y reinó en Jeddah, levantando la Supercopa tras una final que confirmó su superioridad futbolística y su carácter competitivo en las grandes citas. Un Clásico para el recuerdo y un golpe de autoridad del proyecto de Flick.

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