Tras la goleada al Racing, los de Flick esperan un examen de altura ante un Sevilla en forma que suma 13 de los primeros 18 puntos.
Apenas tres días después de la goleada al Racing, el Barça vuelve al ruedo para afrontar una de esas noches que sirven para medir algo más que una racha. El Sánchez-Pizjuán (sábado, 21 h) espera a un equipo que ha ganado sus seis partidos de Liga y que llega después de marcar siete goles. El desafío ahora es trasladar toda esa exuberancia a uno de los estadios más exigentes del campeonato. Y es que, pese a los convulsos tiempos que han vivido los sevillistas en los últimos años, el Barça ya sabe que no puede fiarse del escenario.
El Barça no levanta el pie
Seis jornadas, seis victorias y 28 goles. Los números explican por sí solos el momento del conjunto de Hansi Flick, pero no cuentan toda la historia. Este Barça juega rápido, encuentra espacios y tiene una capacidad ofensiva que le permite convertir cualquier partido en una avalancha. Y más con jugadores como Adeyemi, que dio un recital en la última jornada. Su alternancia con Anthony Gordon en el once titular se pondrá a prueba de nuevo mañana por la noche.

Raphinha también se ha erigido en uno de los grandes protagonistas. Su hat-trick ante el Racing elevó todavía más una racha goleadora que parece no encontrar techo. Y todo ello sin un delantero centro puro. El brasileño ha encontrado su lugar como nueve, acompañado por un Lamine Yamal que continúa siendo diferencial y por una nómina de extremos que permite a Flick cambiar el guion durante los partidos.
Un Sevilla que no se arruga
Enfrente estará un Sevilla que tampoco llega dispuesto a ejercer de espectador. El conjunto de Luis García Plaza ocupa actualmente la quinta posición con 13 puntos y ha encadenado dos victorias, ante el Valencia y el Deportivo. El último triunfo, además, llegó en casa de los gallegos, que, precisamente, no habían empezado mal la campaña.
El técnico sevillista no esconde la dificultad del reto. Ha reconocido que el Barça es favorito, pero también ha insistido en que su equipo competirá con su gente y que el Sánchez-Pizjuán puede cambiar cualquier escenario. Ahí estará una de las claves del encuentro. El Barça tendrá que dominar el partido sin dejarse llevar por la euforia de las últimas semanas. Visto lo visto, el reto de los de Nervión será mayúsculo, pero tienen un espejo en el que mirarse: el sorprendente 4-1 de la temporada pasada. También fue a inicios de Liga y, si bien el Barça no estaba al nivel actual, es un buen precedente para los andaluces de cara al partido de mañana.
Otra prueba para la defensa
Entre tanta celebración también existe una pequeña grieta. Los 28 goles a favor contrastan con los seis encajados y, especialmente, con algunas desconexiones defensivas que el Racing ya fue capaz de castigar. Contra un rival de mayor entidad, esos errores pueden adquirir otra dimensión. Flick tendrá que exigir concentración desde el primer minuto, especialmente en un escenario donde el Sevilla buscará convertir cada transición en una oportunidad.
El Barça llega invicto, líder y lanzado. Pero el Sánchez-Pizjuán puede ser otra historia. Con un parón de selecciones eterno de tres semanas a la vista, seguramente sea el lugar perfecto para comprobar hasta dónde puede llegar este Barça. Al menos, antes de PSG y Real Madrid.

Deja un comentario