El Barça de Xavi Pascual logra al fin romper la mala racha en los clásicos y vence al Madrid con autoridad
El Movistar Arena ha sido sede de un espectáculo intenso, con un clásico que se movió siempre con un ritmo altísimo en ataque y lleno de alternativas. El clásico, además, tenía la tensión añadida de la racha favorable del Madrid de nueve triunfos seguidos sobre su rival histórico, una losa que el conjunto blaugrana intentó romper desde el salto inicial.
El Barça salió con mayor fluidez ofensiva y logró adelantarse en los primeros compases, castigando desde el perímetro y obligando al Madrid a ajustes defensivos tempranos. El primer cuarto terminó con ligera ventaja visitante tras un intercambio de canastas dinámico. Kevin Punter se destacó desde el principio como la baza principal azulgrana, anotando 11 puntos y logrando un 4 de 6 en triples.
A medida que avanzó la primera parte, el choque se mantuvo muy igualado, con ambos equipos encontrando puntos con cierta facilidad. El Barça hizo valer su eficacia exterior, mientras que el Real Madrid respondía con juego colectivo y presencia interior, equilibrando un marcador que, al descanso, reflejaba un enfrentamiento de altos registros ofensivos.

Toma y daca continuo
El Barça llegó al descanso ganando 44-48 gracias a su gran acierto y un nivel de intensidad altísimo en los rebotes ofensivos y defensivos. Joel Parra lideró el rebote ofensivo consiguiendo rescatar hasta cuatro balones que significaron una buena continuidad culer para seguir por delante en el marcador. Sin embargo, Xavi Pascual salió enfadado con las últimas acciones, declarando falta de intensidad y de acierto defensivo.
Tras el descanso el guion del partido no cambió: continuaron las anotaciones y la intensidad, con los dos conjuntos peleando cada posesión. Laprovittola y Satoransky cogieron las riendas del ataque catalán mientras que Llull despertaba con su festín de triples canónico. Esta combinación ofensiva de ambos equipos mantenía el choque en un puño, con intercambios constantes de canastas y un ambiente explosivo en la cancha.
La victoria era la única vía
El último cuarto fue un reflejo de la igualdad que se vivió durante todo el encuentro, con los dos equipos pasándose continuamente el testigo de ir por delante en el marcador. No obstante, a falta de cinco minutos, el Barça cogió una buena rienda que ya no soltó por nada en el mundo. Laprovittola y Satoransky siguieron a lo suyo y con dos acciones seguidas de tres puntos lograron alargar la ventaja hasta los siete puntos, dejando sin ideas a Scariolo, que se le veía incapaz de poder parar a un Barça que incluso se permitió dejar en los últimos minutos a Punter en el banquillo.
El Madrid se acercó de nuevo a los tres puntos gracias a una gran acción de Mario Hezonja. Sin embargo, el Barça sabía que este clásico había que ganarlo por lo civil o lo criminal. Laprovittola y Joel Parra (con un triple sobre tablero tras 3 rebotes ofensivos) se pusieron de nuevo las capas de superhéroes para alargar la ventaja a los 10 puntos cuando tan solo faltaban 45 segundos de partido. En tan solo el último cuarto el argentino logró 12 puntos, 5 asistencias y 20 de valoración (19-9-27 en total), firmando así su mejor partido desde la vuelta tras la grave lesión que sufrió la pasada temporada.

Entonces ya fue para los blaugranas todo coser y cantar. El Barça afrontó el último minuto sin apresurarse, dejando que pasaran los segundos para así finiquitar una victoria que sin duda deja claro que la decisión de traer de vuelta a Pascual fue la mejor posible. Ahora el Barça afronta el inicio del año con dos grandes victorias y con la determinación de que con este equipo absolutamente todo es posible.

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