El Barça cae estrepitosamente en un duelo desigual ante el Panathinaikos y se complica los playoffs europeos
El Barça firmó una durísima derrota ante el Panathinaikos por 79-93, un resultado que aleja al conjunto de Xavi Pascual de los playoffs. En un duelo que se presentaba como una auténtica final, los azulgranas se vieron rápidamente superados por la intensidad, el físico y el talento del conjunto griego, incapaces de sostener el ritmo competitivo que exigía el partido.
El Panathinaikos fue claramente superior y dominó el encuentro de principio a fin, evidenciando la gran diferencia entre ambos equipos en todas las facetas del juego. Si algo dejó claro este partido es que al Barça le resulta muy complicado competir en Europa con una plantilla tan corta y limitada. La distancia en el roster respecto al conjunto griego y al resto de grandes del continente es abismal y penaliza seriamente al equipo de Xavi Pascual.
El conjunto de Atenas se relajó en los minutos finales y permitió al Barça maquillar un resultado que no refleja del todo la superioridad mostrada sobre la pista. Pese a ello, la afición azulgrana no dejó de animar en ningún momento, incluso ante una hinchada del Panathinaikos especialmente ruidosa.
Más allá del resultado, el partido deja sensaciones preocupantes en el conjunto azulgrana, que no solo se vio superado en lo físico y lo táctico, sino también en la capacidad de reacción. Sin soluciones desde el banquillo y con escasos recursos para cambiar la dinámica del encuentro, el Barça volvió a mostrar sus limitaciones ante un rival de primer nivel. Los de XaviPascual ya no tienen margen de error si quieren meterse en los playoffs y deberán remar contracorriente para intentar alcanzar este objetivo.
En la rueda de prensa posterior el técnico azulgrana se responsabilizó completamente de la derrota y calificó el partido de “rídiculo”. De manera inesperada, y como colofón final abrió la puerta a su posible marcha a final de temporada. Lo que evidencia discrepancias fuertes entre la directiva y su staff.
Los jugadores culés haciendo piña. Fuente: FCB
Primera mitad: Un Barça superado
Los primeros minutos del encuentro ya dejaron claro lo que se esperaba de este partido: una auténtica final para ambos conjuntos. Desde el inicio, sobre la cancha, se vivió unn duelo intenso, ajustado y muy disputado. En las gradas, la afición culé, consciente de la importancia del choque, respondió con nota, dejándose la voz frente a una hinchada visitante muy exigente.
Ambos equipos entraron bien en el partido, pero el Panathinaikos encontró demasiado rápido la manera de neutralizar al Barça y hacerle daño en ataque. Un parcial de 0-7 obligó a Xavi Pascual a detener el encuentro con el 10-20 en el marcador. El Barça reaccionó y cerró bien el primer cuarto, en medio de un intercambio constante de canastas y con una notable mejora defensiva que le permitió reducir la desventaja y marcharse “solo” cuatro puntos por debajo (23-27).
El conjunto griego entró bien en el segundo cuarto, aunque con un triple que no debería haber subido al marcador por unos pasos previos. Pese a ello, daba la sensación de que al Panathinaikos le entraba todo, mientras que a los culés les costaba horrores anotar una simple canasta. Lo más destacado del conjunto azulgrana estaba siendo un gran Miles Norris, que con un 3/4 en triples estaba sosteniendo al equipo. A mitad de cuarto, el Barça se encontraba nueve puntos por debajo.
Miles Norris durante el partido. Fuente: FCB
Una defensa muy frágil ante un equipo muy físico estaba condenando las aspiraciones culés. Además, el Panathinaikos demostró estar mucho más metido en el encuentro, con una intensidad muy superior que estaba asfixiando a un Barça cada vez más débil. El final de cuarto de los culés fue para olvidar, concedieron canastas muy fáciles y se mostraron con muy pocas ideas en un ataque absolutamente frustrado e ineficiente (38-55).
Segunda mitad: Sin reacción y a la deriva
El Barça necesitaba salir de vestuarios con una cara nueva y, aunque tuvo un buen inicio, el partido retomó rápidamente la misma dinámica de lo visto hasta entonces. Los azulgranas ciertamente lo intentaban, pero el conjunto griego estaba siendo claramente superior, dominando en todas las facetas al equipo de Xavi Pascual. Los de Atenas anotaban con mucha facilidad y, en defensa, ahogaban a un Barça incapaz de descifrar el muro verdiblanco.
En la segunda mitad del cuarto, el Barça acabó por hundirse. El Panathinaikos demostró estar varios pasos por delante del equipo de XaviPascual, empezando por la profundidad de su plantilla y la intensidad exhibida. Con un roster tan limitado como el azulgrana, parece casi una misión imposible hacer frente a un equipo de las dimensiones del conjunto de Atenas. La imagen del equipo fue tal que algunos aficionados comenzaron a desfilar camino de sus casas (49-80).
El equipo salió a dar la cara por la afición en un último cuarto que en ningún momento tuvo la emoción de una posible remontada. El Panathinaikos bajó la intensidad y, aun así, a medio gas, siguió mostrando un poderío ofensivo deslumbrante. Los de Xavi Pascual no bajaron los brazos y compitieron los últimos minutos con dignidad maquillando el resultado final. En la grada, la afición no abondonó al equipo en ningún momento (79-93).
Soy Jaume Elias Amill, periodista y apasionado de los deportes, en especial del Futbol Club Barcelona. Mis dos grandes pasiones, el periodismo y el deporte, conviven de forma natural en mi vida, y por eso decidí formarme en la que, para mí, es la mejor profesión del mundo.
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