El Barça recuperó su mejor versión ante el Bologna y desató la euforia en un Palau necesitado de alegrías
El Barça venció y convenció ante la Virtus de Bologna en un gran partido de los chicos de Óscar Orellana. Sin saber exactamente qué ha ocurrido en el vestuario, todo apunta a que el entrenador interino ha logrado cambiar por completo la cara de un equipo que hace apenas unas semanas parecía perdido y sin ambición. Ante los italianos, volvimos a ver una gran versión del Barça en el Palau Blaugrana, donde la afición pudo disfrutar, y mucho, del juego de los suyos.
El equipo se mostró sólido, contundente y, además, muy acertado desde la línea de tres, firmando un notable 42% de acierto exterior. Pero más allá de los números, lo que realmente marcó la diferencia fue la mejora defensiva con un bloque compacto, concentrado y con una intensidad que no se veía desde hacía tiempo. Los azulgranas volvieron a ser intensos, agresivos y con una garra que contagió a todo el pabellón, recuperando esa identidad competitiva que tantas veces había quedado en entredicho esta temporada.
Cada balón dividido se peleó como si fuera el último, la primera línea defensiva asfixió constantemente a la Virtus y las ayudas funcionaron con una coordinación impecable. El Barça no solo jugó bien, sino que compitió, se entregó y demostró que, cuando el equipo está mentalmente conectado, puede imponerse a cualquiera.

Primera parte
El Barça empezó el partido activo y con un ímpetu inicial que no veíamos en el Palau desde hacía varios partidos. Vesely ganó el salto inicial, y también metió la primera canasta, para empezar a encender la grada culé. La Virtus reaccionó rápido y las fuerzas se igualaron en lo que fue un inicio de encuentro dinámico y muy disputado.
Los jugadores de Orellana ofrecieron una buena versión defensiva y se mostraron especialmente inspirados de cara al aro, con un Punter muy acertado desde la línea de tres. Los azulgranas cerraron el primer cuarto con un gran triple de Laprovittola para ponerse 1 punto arriba al fin de los primeros 10 minutos (20-19).
Los italianos arrancaron el segundo cuarto muy enchufados y peligrosos en cada ataque, rompiendo una y otra vez el bloque defensivo culé. En el marcador, Laprovittola mantuvo al equipo cerca de la Virtus. Aun así, a mitad de cuarto, los visitantes se pusieron cinco arriba tras varias malas defensas de los azulgranas (32-38).
La intensidad defensiva exhibida en el primer cuarto por los de Orellana pareció difuminarse en un segundo cuarto irregular, en que el equipo fue de menos a más, y acabó por todo lo alto. El Barça volvió a remontar en el marcador y lo hizo con un triplazo desde media pista de Kevin Punter para enloquecer al Palau y dejar al equipo 2 arriba en el descanso (45-43).
Segunda parte
Tras el paso por los vestuarios, el partido mantuvo una dinámica muy similar, es decir, máxima igualdad en la pista y ambos equipos mostrándose incisivos en sus ataques. Ambos equipos seguían manteniendo un buen ratio de acierto de cara al aro. A mitad del tercer cuarto, Toko Shengelia tuvo que abandonar la cancha dolorido tras jugarse el físico en un intento por salvar la pelota.
El Barça terminó mal el cuarto, fallando tiros asequibles y, sobre todo, mostrándose desorganizado y descentrado en defensa. El equipo concedió canastas demasiado fáciles al rival y permitió a la Virtus abrir brecha en el marcador para irse al último cuarto con seis puntos de ventaja. Aun así, el Palau Blaugrana, como ya nos tiene acostumbrado, siguió dejándose la voz para empujar al equipo (61-67).
Un final apoteósico
Con el inicio del último cuarto volvió en pista Shengelia y el equipo lo notó, tanto en ataque como en defensa. Volviendo a demostrar que es uno de las grandes claves de este equipo. Los de Orellana salieron decididos a llevarse el partido y en apenas dos minutos el Barça dio la vuelta al marcador con tres triples consecutivos, dos de ellos de Joel Parra (70-69).
El Palau se vino arriba y la afición se volcó por completo con el equipo, convirtiendo el pabellón en un auténtico infierno para los italianos. Los jugadores lo agradecieron y respondieron en la pista con una intensidad superlativa, firmando un gran trabajo tanto en defensa como en ataque. Vesely, con un tapón espectacular a Niang, dejó una de las imágenes del partido. Poco después, Satoransky se sumó a la fiesta del triple para colocar a los azulgranas ocho puntos arriba a mitad de cuarto, completando un parcial impresionante de 16-0.
El Bologna también tuvo su reacción y recortó distancias en el marcador hasta colocarse a solo tres puntos a falta de un minuto. Fue entonces cuando volvió a aparecer la mejor versión de los de Orellana, cerrando filas en defensa y sentenciando el partido desde la línea de tres para acabar sin sufrir (88-81).

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