El Barça necesitó 68 minutos para abrir el marcador ante un Granada bien plantado, pero acabó imponiéndose con los goles de Esmee Brugts, Graham Hansen y Ewa Pajor
El Barça volvió a ganar en la Liga F después del tropiezo de Zubieta. Lo hizo con un 3-0 ante el Granada en un partido que durante mucho tiempo estuvo más cerrado de lo que sugería la diferencia entre ambos equipos.
La primera aproximación llegó con un centro de Aitana Bonmatí al que Esmee Brugts no consiguió llegar por muy poco. Fue una buena muestra de lo que vendría después: circulación constante, presencia en campo rival y dificultades para convertir esa superioridad en ocasiones claras.
El Granada defendió cerca de su área y trató de salir a la contra cuando pudo. Apenas consiguió inquietar, pero logró mantener el partido vivo durante toda la primera mitad.

Mucha posesión, poca profundidad
Los números al descanso eran claros: 86% de posesión y 93% de acierto en el pase para el Barça, además de cuatro remates entre palos. El control era absoluto, pero faltaba algo más en los últimos metros.
A las de Pere Romeu les costó acelerar cuando llegaban a la frontal. Hubo centros, intentos desde fuera y alguna llegada por dentro, pero pocas acciones realmente limpias.
El Granada, mientras tanto, se sentía cómodo en ese escenario. Bloque bajo, ayudas constantes y paciencia para cerrar líneas de pase.
El descanso llegó con 0-0 y con la sensación de que el Barça tenía el partido donde quería, salvo en el marcador.
El partido se rompe en el 68’
La segunda parte empezó sin cambios y durante los primeros minutos mantuvo el mismo tono. Romeu decidió entonces agitar el ataque con la entrada de Claudia Pina y Caroline Graham Hansen por Kerolin y Aïcha Cámara.
Las llegadas aumentaron y la guardameta visitante sostuvo a su equipo con varias intervenciones, hasta que en el 68’ apareció por fin la jugada que cambió el partido.
Una combinación rápida dentro del área permitió a Esmee Brugts hacer el 1-0. El Barça encontró por dentro lo que hasta entonces había buscado sin éxito y obligó al Granada a cambiar el plan.
Con más metros por atacar, las azulgranas crecieron. Graham Hansen hizo el segundo tras una gran acción individual culminada con un remate al palo corto.
El tercero llegó ya en el 89’. Ewa Pajor cabeceó a la red un córner y cerró un 3-0 que terminó reflejando mejor la diferencia entre ambos equipos.
No fue una noche especialmente brillante, pero sí una victoria trabajada. El Barça tuvo paciencia, movió al rival hasta encontrar el momento y acabó resolviendo cuando el partido empezó a abrirse.
Persistir también es una virtud.

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