En el segundo enfrentamiento ante Valencia Basket de la temporada, los de Sekulic se llevaron una victoria de calibre en un Palau incendiado.
Quien quiera entender qué es vivir un partido de baloncesto en el Palau se habría llevado un buen ejemplo hoy. En un contexto algo urgente para el Barça tras las derrotas en Murcia y ante el Zalgiris, su afición se levantó como nunca ante la perspectiva de un choque de alto standing. Y es que el partido en el Palau tenía alicientes de sobra.
De entrada, la vuelta de Nikola Mirotic a la que fue su casa durante cuatro años (su antigua afición le ovacionó antes del encuentro). También el que suponía el reencuentro entre dos equipos que se vieron las caras en el primer choque oficial de la temporada en las semifinales de la Supercopa. Allí, Sekulic se estrenó con victoria en el banquillo culé, en el primer face to face ante Valencia Basket tras la final de Liga de la pasada temporada. En esa serie de junio, a excepción de un primer partido trepidante, el Barça no tuvo demasiadas opciones de levantar el título. Ahora, tras todos los cambios sufridos por ambas instituciones este verano, era hora de ver dónde se encontraban ambos proyectos.
El Barça se derrumba en el último cuarto ante Zalgiris (81-88)
A la altura de lo previsto
La reedición de la pasada final liguera empezó con igualdad máxima. Un toma y daca continuo, con ambos equipos en forma. Especialmente un Valencia que, pese al movimiento veraniego, está demostrando que vuelve a ser candidato a todo. Las taronjas dieron buena fe del reto al que se enfrentaban Sekulic y los suyos durante todo el primer cuarto. Baloncesto ofensivo acompañado de una buena defensa decantaron el primer asalto para los de Xavi Albert (19-26). El Barça debía subir el pistón.
Dicho y hecho, a lomos del triple los azulgranas volvieron a reencontrarse en pista y empataron el choque. Primero, con un Kevin Punter que sigue ejerciendo su papel de líder absoluto. El del Bronx sigue en modo apisonadora. Y segundo, con un Tyrese Martin que se está convirtiendo en un seguro de vida desde más allá del 6,75.
Luego, la intensidad en defensa, desde el rebote en ambos aros a los robos, cambió la cara a un Barça que saludaba de nuevo al Valencia tras el titubeo inicial y secaba la pólvora enemiga. Sin embargo, aun con el arreón culé, los campeones mantenían el tipo y se iban al vestuario con un punto de ventaja gracias al acierto exterior de Brooks (39-40).

La mecha del Palau
Las buenas sensaciones del Barça solo hicieron que extenderse tras la reanudación. También la sequía de un Valencia que sumaba un solo punto en tres minutos de juego y entregaba la máxima del partido hasta el momento para los de Sekulic (49-41). Fueron instantes mágicos para el Palau, que llevaba en volandas a la mejor versión del equipo en lo que llevamos de campaña. Esa que imprime un juego a velocidad de crucero que, con la intensidad defensiva necesaria, puede traer muchas alegrías a Can Barça. Aun así, Valencia y su orgullo de campeón seguían poniendo en jaque la tarde-noche azulgrana.
El último cuarto arrancó alargando esa igualdad dentro de la pequeña ventaja culé. Fueron minutos preciosos, con ambos equipos yendo al límite para llevarse un partido grande. El Valencia empezó a cuestionar el buen hacer ofensivo del Barça, impidiendo su juego rápido con defensas intensas y sin errores. Los nervios empezaron a aparecer en pista, y la antaño ventaja de trece puntos se había esfumado de las manos.
En esas apareció Evbuomwan, que volvió loca a su afición con un tapón marca de la casa. También el protagonismo para el trío arbitral, que encendió a un Palau que acababa de consumar la demencia con tres puntos de Parra y un fallo clave de Mirotic desde el tiro libre. Hasta el final debía haber locura, y fue el propio exazulgrana quien tuvo en su mano llevar el partido al tiempo extra desde el triple. El destino no quiso que la ley del ex se cumpliera, y el Barça se llevó el primer partido de altos vuelos de la temporada. Fue merecido.

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