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El último tango de Dios

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Messi cierra su historia de más de dos décadas con la Albiceleste con un gol, dos asistencias y una noche cargada de emoción en el Monumental.

Hay despedidas que se anuncian durante meses y, aun así, parecen imposibles cuando llega el momento. La de Leo Messi con Argentina pertenecía a esa categoría. El Monumental se vistió de gala para despedir al futbolista que durante 21 años convirtió la camiseta albiceleste en una extensión de su propia carrera. Y Messi respondió como mejor sabe: siendo, simplemente, el mejor.

Ante Benín, en su último partido con la selección, el ‘10’ volvió a ser protagonista. Marcó de penalti y repartió dos asistencias en la victoria por 3-0, dejando una última exhibición antes de abandonar definitivamente el escenario internacional. Más de 85.000 personas presenciaron el último capítulo de una historia que comenzó en Budapest en 2005 y que terminó, como tantas veces durante estos años, con Messi siendo el centro de todas las miradas.

Messi
Messi en su último partido con la Albiceleste / RTVE

El final que nunca parecía llegar

El adiós empezó mucho antes del pitido final. Durante el himno ya se pudo ver a Messi emocionado y, en el minuto 10, el encuentro se detuvo para que el Monumental se rindiera al capitán. Era el reconocimiento a un futbolista que ha vivido prácticamente todas las emociones posibles con Argentina: las derrotas más dolorosas, las finales perdidas y, finalmente, la gloria de los títulos.

Porque el Messi que se despide no es el mismo que debutó hace más de dos décadas. De aquel joven que fue expulsado pocos segundos después de entrar ante Hungría en 2005 al capitán que levantó el Mundial de Catar. De las críticas por no conseguir títulos a convertirse en campeón de América, campeón del mundo y dueño absoluto de los principales récords de la Albiceleste.

Messi nunca necesitó ser un dios

“Quizás el día más triste de mi carrera”

Después del partido llegó el momento más difícil. Messi tomó el micrófono y reconoció que le costaba encontrar las palabras. Recordó a su padre, a sus compañeros y a una afición que le acompañó durante toda su trayectoria. También dejó claro que, aunque hubiera querido continuar para siempre, sentía que había llegado el momento.

“Jugar con Argentina es lo más lindo que te puede pasar”, explicó antes de admitir que aquel era “quizás el día más triste” de su carrera. También prometió seguir apoyando desde fuera a los jóvenes que tomarán el relevo. Y los números ayudan a entender la dimensión de lo que termina. Messi se marcha como máximo goleador histórico de Argentina y como el jugador con más partidos disputados. Su legado queda resumido en 207 encuentros, 125 goles, cuatro títulos con la absoluta y otros dos entre categorías inferiores y selección olímpica, además de seis mundiales y siete copas América disputados.

El último baile terminó con una victoria, un gol y dos asistencias. Quizá no podía existir una última función más propia de Messi. Argentina pierde a su ‘10’, pero conserva para siempre una historia que ya forma parte de la eternidad del fútbol y el deporte.

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Escrito por
Víctor Pérez

Periodista y culé. Apasionado del deporte y del mundo audiovisual.

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