La exhibición del argentino en la final de la Supercopa reabre el debate sobre una planificación azulgrana que todavía deja demasiadas incógnitas.
Hay derrotas que duelen por el resultado y otras que duelen por lo que cuentan. La del Barça ante el Joventut en la final de la Supercopa pertenece a las segundas. Porque más allá del 101-87, del título que se escapó y de un inicio de temporada todavía prematuro, hubo un nombre que convirtió la noche en algo más incómodo: Nico Laprovittola.
El argentino no se limitó a ganar a su antiguo equipo. Lo hizo desde la exhibición: 31 puntos, nueve triples y siete asistencias en apenas 22 minutos, además de llevarse el MVP del torneo. Una actuación extraordinaria que, inevitablemente, vuelve a poner el foco sobre la decisión del Barça de no renovar al que había sido uno de sus referentes durante las últimas cinco temporadas, por mucho que tenga 36 años.

El problema no es solo Lapro
Sería demasiado sencillo reducirlo todo a la clásica venganza del ex. Laprovittola tuvo una noche prácticamente irrepetible y el Barça está todavía construyendo un equipo completamente nuevo. Pero su actuación sirve para señalar una cuestión más profunda. La revolución azulgrana dejó doce bajas y obligó a rehacer prácticamente por completo la plantilla. El argentino, después de dos temporadas condicionadas por graves lesiones, fue uno de los sacrificados. La apuesta era mirar hacia delante y construir un proyecto con más físico, juventud y capacidad atlética. El problema es que, por ahora, las nuevas piezas todavía no han conseguido demostrar que pueden sustituir al talento que se marchó.
Demasiadas incógnitas
Joel Parra y Kevin Punter, dos de los supervivientes del proyecto anterior, fueron precisamente los jugadores que más sostuvieron al Barça durante la final. Mientras tanto, nombres como Robinson o Martin dejaron destellos, pero todavía necesitan tiempo para convertirse en referencias. Y quedan jugadores por debutar, como Evbuomwan y Makoundou, mientras el club sigue esperando que la adaptación transforme el potencial en rendimiento inmediato.
La frase de Aíto García Reneses tras la final resume una de las dudas que deja este verano: “Han fichado tarde, también el entrenador”. El Barça necesita tiempo para construir automatismos, encontrar jerarquías y descubrir quién puede asumir el peso de los partidos importantes. Laprovittola no demuestra por sí solo que la planificación sea un error. Pero sí ha conseguido algo más incómodo: obligar al Barça a mirarse al espejo demasiado pronto.

Deja un comentario