El Barça dice adiós a la Euroliga, se ausenta de los playoffs europeos ocho temporadas después y evidencia la pérdida de identidad del club.
Seguramente suene ventajista decir que la eliminación del Barça hoy era de esperar. Más tras las buenas actuaciones ante Bayern y Estrella Roja en una gran semana europea. Pero en el caso de la sección de baloncesto de los azulgranas la realidad es que solo existe una verdad: que el club no está (ni se le espera) en las grandes ligas. No es algo nuevo: la larga travesía culé se alarga ya una década (16 años desde la última Euroliga), y nada hace indicar que esto cambie a corto plazo.
Ni la magia que parecía que traía consigo la figura de Xavi Pascual en su segunda etapa en el club (ganó 18 de sus 22 primeros partidos) ha sido capaz de desatascar un problema que llega a las profundidades del Palau Blaugrana. Más allá de tácticas y de un Mónaco que oficialmente se ha convertido en la bestia negra del Barça, la sensación de desidia del equipo empieza a adquirir tintes de costumbrismo. Y con esa losa en la mochila, ganar un partido con el contexto de hoy habría sido un fenómeno paranormal.
Lo imposible…
El partido arrancó con las peores sensaciones posibles para los de Pascual. Esas que han acompañado prácticamente siempre al Barça frente al conjunto monegasco. Una mezcla de impotencia, inseguridad y fragilidad defensiva con la que es ciertamente improbable sacar adelante un partido europeo. Más en una final de play-in fuera de casa. Los primeros 10 minutos sirvieron para constatar todo esto, en un Barça donde la única pieza carburando a la altura era la de Will Clyburn. El estadounidense firmó una excelente primera tanda con 9 puntos, pero de poco servía ante el 26-14 del Mónaco.
La parcela ofensiva del Barça empezó a ver la luz al poco de arrancar el segundo cuarto, que encontró a un enchufado Brizuela desde el triple. Sin embargo, atrás no hubo manera de que el sentir fuese diferente. El final de la primera mitad en el Gaston Médecin dejaba a un Mónaco muy cómodo que, sin hacer un gran partido, supo aprovechar los continuos errores culés, mostrar la seriedad que demandaba la cita e irse con un +14 a los vestuarios (49-35).

…sigue siéndolo
La reanudación encontró a otro Barça. Los azulgranas, ayudados de una relajación evidente de un Mónaco algo confiado, apretaron, al fin, su nivel defensivo. Con eso, y manteniendo la línea de ataque del segundo cuarto, la tercera entrega del partido cayó del lado azulgrana (9-18). El líder de los de Pascual fue un Vesely que se sacó de la manga varias canastas marca de la casa para hacer creer a un Barça que veía que no todo estaba perdido.
Sin embargo, y pese a no tirar la toalla, la realidad volvió a golpear de frente al Barça. De nuevo, la orilla se vislumbró en el Principado, pero la vuelta a la mejoría en ataque del Mónaco no dio muchas opciones a un Barça que ve acabada su racha en los playoffs. Tras siete participaciones consecutivas, los blaugranas no estarán entre los ocho mejores equipos de Europa. El dato no deja lugar a demasiados debates. Largo y tendido se ha hablado sobre la necesidad de cambios en la sección. Llegados a este punto habría que vendarse los ojos para no ver lo evidente. Lo peor: la sensación de conformidad de un Barça que se ha olvidado de lo que significa ser un equipo grande.

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