A puerta cerrada y sin público el Barça acentúa su crisis ante el Hapoel Tel Aviv y vuelve a caer en Europa
El Barça volvió a caer en Europa tras perder por 75-80 ante el Hapoel Tel Aviv en un encuentro atípico, disputado a puerta cerrada y sin la energía habitual del Palau Blaugrana. El conjunto azulgrana quedó marcado por un nefasto segundo cuarto en el que los israelíes impusieron su ritmo y firmaron un parcial que les permitió marcharse al descanso con ventaja.
La fragilidad defensiva volvió a condenar al equipo de Xavi Pascual, incapaz de frenar las ofensivas del Hapoel durante muchos tramos del partido. El Barça ofreció una imagen irregular, por momentos falto de intensidad y con dificultades para sostener el ritmo del rival. Aunque en ataque no firmó una noche especialmente desacertada, al conjunto azulgrana se le vio en demasiadas fases del encuentro sin ideas claras y con poca capacidad para generar ventajas y sorprender a la defensa israelí.
Pese a ello, el Barça trató de reaccionar tras el descanso y llegó a acercarse en el marcador en el tramo final, pero los errores defensivos y la falta de acierto en los momentos clave terminaron por frustrar cualquier intento de remontada. Con todo, queda la sensación de que, con un Palau lleno y una afición entregada, el resultado podría haber sido diferente.
Más allá de esa circunstancia, lo que ocurrió sobre la pista es que el Hapoel supo gestionar mejor los minutos decisivos y acabó llevándose una victoria que agrava la dinámica europea de los azulgranas, que encadenan su cuarta derrota en la Euroliga.

Primera mitad: Un buen inicio y un final horrible
Sin aficionados en las gradas el Barça dio a inicio un nuevo partido a puerta cerrada, una realidad muy triste. El partido empezó con ritmo y la primera canasta del partido fue para Punter que tras la bandeja cayó al suelo con molestias en el tobillo. Con molestias evidentes Pascual decidió sustituirlo, parecía que más por prudencia que por una lesión real. Los primeros minutos fueron de ida y vuelta, con ambos equipos golpeándose mutuamente. A la mitad del cuarto el marcador mostraba un parejo 12-12.
El conjunto azulgrana siguió efectivo en ataque, pero continuó concediendo canastas muy fáciles que seguían manteniendo la igualdad en el electrónico. El Barça cerró el cuarto con muy buenas sensaciones gracias a su notable acierto en el tiro, destacando dos triples casi consecutivos de Cale y Juani Marcos, además de una defensa que logró frenar las ofensivas israelíes. Como nota especialmente positiva, el regreso de Punter a la pista, ya plenamente recuperado, fue una de las mejores noticias del tramo final del periodo (26-19).
El Hapoel salió renovado en el segundo cuarto y logró darle la vuelta al marcador en menos de dos minutos gracias a un grandísimo parcial de 0-10. Xavi Pascual paró el partido, detuvo el buen momento israelí y el Barça volvió a engancharse en el marcador. Aun así, los locales volvieron a bajar el nivel enseguida y el equipo se mostró muy espeso en ataque, con pocas ideas claras y agotando muchas posesiones sin encontrar tiros fáciles.
En el tramo final del cuarto, el Barça necesitaba reencontrarse con su mejor versión para reengancharse al marcador. Brizuela, recién recuperado de su lesión, devolvió al equipo ese punto de agresividad tan necesario. Aun así, no fue suficiente debido a la fragilidad defensiva del conjunto azulgrana, que no supo contener el ataque israelí. Xavi Pascual acabó la primera mitad completamente desesperado con los suyos tras encajar 27 puntos en 10 minutos (40-46).
Segunda mitad: Un quiero y no puedo
El Barça necesitaba salir con todo tras el paso por los vestuarios para tratar de reengancharse en el partido y no dejar al Hapoel abrir una brecha aún más grande en el marcador. Los de Xavi Pascual parecieron salir algo más intensos, pero los primeros tres minutos siguieron en la misma dinámica y el equipo de Israel estaba consiguiendo mantener su ventaja. El Barça estaba haciendo un buen básquet en ataque pero necesitaba mejorar mucho en la faceta defensiva para tener opciones reales de llevarse el partido.

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