La gala anual de Mundo Deportivo dio pie a la celebración del estado de felicidad que vive el Barça desde la llegada de Hansi Flick.
Se suele decir que cuando uno es feliz no se da cuenta en el momento, que es el paso del tiempo el que nos recuerda lo que llegamos a tener. Muchos culés experimentaron esa sensación en la época más dorada de la historia del Barça. En especial aquellos que crecieron con un primer recuerdo imborrable de lo que podía conseguir el fútbol. Cuando los más grandes hicieron su magia y el mundo rindió pleitesía, muchos lo tomaron como normalidad. Lo imposible era rutina.
Años después el barcelonismo supo apreciar lo que tuvo, más por la dureza de la realidad posterior que por amor innato. Hace no tanto de esos momentos, que aún resuenan en las mentes de cualquier aficionado blaugrana. Momentos en los que el club, o más bien su directiva, tuvo que elegir qué camino seguir. Se abrieron unos cuantos, todos con sus sacrificios correspondientes. Por suerte, el F.C.Barcelona y sus seguidores jamás podrán decir que han vivido lo que, por ejemplo, ocurrió con el Milán o el Manchester United. Clubs que cambiaron el ser referentes mundiales y campeones de Europa por caminar por un desierto interminable, con muy pocos oasis de por medio. En el Barça no había lugar para esto.
Así llegamos al estado de felicidad que se vivió ayer en la gala anual organizada por Mundo Deportivo. Veinte meses después de la llegada de Hansi Flick, el Barça respira de otra manera. Tanto para los culés como para los rivales. Visto lo visto en la reciente historia del club, valorar la situación actual se antoja forzoso. Y si bien es cierto que ni estamos ante la mejor versión de este equipo y aún está por ver cómo se resuelve esta temporada, negar la obvio sería irrisorio.
🤝 Joan Laporta, muy claro con el futuro de Flick en el Barça en palabras en la #GalaMD
❤️ "Hasta que él quiera" pic.twitter.com/1BLbdU8zWN
— Mundo Deportivo (@mundodeportivo) February 2, 2026
Ver una figura como la de Lamine Yamal genera orgullo. Su amor por el Barça es meridiano y su profesionalidad, por mucho que se quiera tergiversar, intachable. Como lo es la del líder indiscutible del vestuario, un Raphinha que se ha ganado la eterna adoración de su afición. Ayer recibía un galardón, pero tanto él como el resto de presentes sabían cuál era el premio que merecía el brasileño. Y entre todos ellos se encontraba un Flick que, según palabras de Joan Laporta, podrá seguir en su cargo hasta que el germano quiera (mientras él sea presidente, claro está). Habrá que ver la duración de la nueva dicha culé, pero por ahora solo queda aprender algo menos sencillo de lo que parece: saber lo que se tiene entre manos.

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