Araújo.
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La noche en la que Ronald Araújo volvió a sonreír

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El uruguayo selló definitivamente su vuelta a los terrenos de juego tras volver a la titularidad y anotar un gol contra el Albacete

Marcharse para volver más fuerte. Ese es el camino por el que optó Ronald Araújo hace un par de meses, cuando parecía que ya no había vuelta atrás y parar era la única solución posible. Retiros espirituales, tiempo en soledad y apoyo incondicional, porque ser un capitán va mucho más allá de ser un líder. También consiste en saber cuándo debes delegar tus responsabilidades y capitanear tus ideas antes que las de los demás.

Araújo
Ronald Araújo siendo expulsado. Fuente: Cadena SER

En Londres se apagaron las luces…

Stamford Bridge supuso el punto de inflexión. El capitán uruguayo se marchaba cabizbajo, con la sensación de que el tiempo estaba detenido. Había vuelto a cometer un error. Nadie entendía qué había pasado para que un jugador que desprendía seguridad y liderazgo se hubiera convertido en un mar de dudas. ¿Pero acaso debe haber una razón específica? Errar es humano, y encontrarse a uno mismo es mucho más difícil e importante que marcar un gol o hacer una segada a tiempo. Y así lo entendieron Araújo y el Barça. Ronald se marchó dejando claro que se iba a poner a sí mismo por delante porque el fútbol puede esperar, pero la mente muchas veces no.

… y en Albacete deslumbraron de nuevo

Ronald.
Araújo tras anotar el gol. Fuente: Europa Press

El 4 del Barça volvió a ser titular por primera vez desde aquel día en la capital del Reino Unido. El brazalete de capitán le esperaba, convencido de que esta vez iba a lucir en la manga del uruguayo con más fuerza que nunca. Desde el primer minuto Araújo respondió con solidez, demostrando la contundencia con la que había acostumbrado a los culés desde su primer día.

Según los historiadores, Confucio decía que «no importa lo lento que vayas mientras no te detengas». Marcus Rashford puso un balón de los suyos, que volaba con mimo buscando la cabeza de uno de sus compañeros. Y ahí es cuando Ronald no se detuvo, convencido de que aquel era el momento en el que su regreso iba a ser definitivo. Su cabezazo se introdujo en la portería del Albacete, dibujando una sonrisa en su cara. Una sonrisa que representa a todos los aficionados del Barça. Porque no se trata de una simple celebración de gol. Es una victoria a la vida.

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Escrito por
Toni Solomando

Periodista deportivo apasionado por el Barça.

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