El técnico del Barça se compromete a dar la vuelta a la situación, pero dependerá en gran parte de una plantilla que debe recuperar el hambre
La contundente derrota del Barça ante el Chelsea ha levantado los cimientos mismos del club. Tras caer claramente ante PSG y Real Madrid, el Barça no podía permitirse dar una mala imagen en un escenario como el de ayer. Y el resultado fue no sólo duro, un 3-0 inapelable, sino la confirmación de que a día de hoy el equipo no está listo para competir al máximo nivel europeo. Sin embargo, Hansi Flick sigue confiando en su plantilla y lanzó un mensaje optimista tras el partido.
El entrenador germano prometió, de forma literal, y delante de los medios, que el equipo va a volver a su mejor nivel. Fue el gran titular de una serie de declaraciones en las que el alemán quiso reforzar una línea de pensamiento positiva, con no demasiada autocrítica. Flick opta por no señalar a su plantilla, argumentado que sus jugadores mostraron «la intensidad necesaria» en varios tramos del encuentro.
«Sí, veremos un Barça diferente. Lo prometo. Lo veo en los entrenamientos, en la calidad, en la intensidad. Es realmente diferente a hace seis semanas. Los jugadores están volviendo y eso sube mucho el nivel. Tengo muy buenas sensaciones y sigo mirando en positivo».

Un trabajo conjunto
El preparador alemán debe empezar cuanto antes a recuperar al equipo, y más viendo el calendario próximo. Concretamente en las tres jornadas restantes de Champions el Barça no puede permitirse ni un solo tropiezo si quiere estar en el top-8. Eintracht, Slavia de Praga y Copenhague pondrán a prueba a un Barça que cada vez tiene menos ideas e intensidad. Y a menos que Flick y la plantilla se pongan de acuerdo en recuperar lo que se vio la temporada pasada, será una misión complicada.
El técnico del Barça debe plantearse diversos aspectos de cara al futuro próximo. La titularidad de algunos pesos pesados, así como su inamovible sistema de juego, piden cambios urgentes. También debe hacer lo mismo gran parte de la plantilla, que hasta el momento no ha mostrado las ganas y el hambre del año anterior. Aspectos básicos que deberían ser incuestionables en cualquier equipo, más siendo el Barça. Y más teniendo en cuenta el historial europeo de la última década, donde precisamente el club no tiene la barriga llena.
Aún con todo Flick apuesta por un mensaje esperanzador. Mensaje que la directiva respalda (de momento), gracias al rédito que el entrenador azulgrana consiguió con tres títulos. Pero la realidad es que si los resultados y, especialmente, la imagen no dan un giro, más pronto que tarde la situación se complicará para el germano.

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