El Barça vuelve a afrontar unas semifinales de Copa del Rey contra el Atlético de Madrid
Ganar, ganar, ganar y volver a ganar. El dicho colchonero hecho famoso por Luis Aragonés (que entrenó también al Barça en la 87-88) siempre vuelve a resonar cuando se acercan los duelos entre azulgranas y rojiblancos. Y alguno diría que ya se ha vuelto canónico que ambos equipos se midan en la competición del KO, ya sea nacional o europea. La última vez fue el año pasado, cuando los de Flick pasaron a la final derrotando 5-4 en el global al conjunto madrileño, con el 4-4 de la ida y el definitivo 0-1 en el Metropolitano.
Lo que está claro es que los partidos entre Barça y Atlético no suelen dejar a nadie indiferente, sea por goles, jugadas inverosímiles, peleas entre jugadores o declaraciones desde las gradas. Por lo tanto, el duelo de mañana se prevé como uno de esos en el que despegarse de la televisión cuando den las 21h queda totalmente prohibido.

Control, calma (a ratos) y presión
Pueden parecer tres simples palabras. Pero resumen exactamente lo que Hansi Flick quiere de sus jugadores. Desde que el alemán llegó a Can Barça el juego blaugrana no ha sido aquel que tenía acostumbrado a todo el mundo: tiki-taka y serenidad. El jazz que sonaba cuando jugadores como Xavi e Iniesta tenían la pelota ha sido sustituido por el Rock n’ Roll de jugadores como Fermín, Raphinha o el tan añorado Gavi.
A base de este ritmo cargado de puños al pecho, gritos de rabia y cánticos aguerridos, los jugadores barcelonistas marcan un ritmo de juego que será clave mantener en un esquema como el del Cholo Simeone, que basa su sistema en el control sin balón, quedando siempre a la espera de un posible error rival para entonces asestar el golpe.
Por lo tanto, el control y la presión de los culés serán claves para ejercer un agobio constante en la salida de balón colchonera y así poder recuperar balones lo más cerca posible del área para dañar las redes de Jan Oblak con los derechazos de Fermín, Ferran o Lewandowski.

Sin Raphinha y sin Rashford
A la ya conocida baja de Raphinha se ha sumado hoy la de Marcus Rashford, que tras unas molestias por un golpe en la rodilla no se ha entrenado con el grupo y parece descartado para el duelo copero de mañana. Esta situación abre un frente para Hansi Flick, que se encontrará en el Metropolitano sin ningún extremo izquierdo disponible y sin la posibilidad de contar como revulsivo con el inglés, la faceta más importante que ha desarrollado en los últimos partidos.
No sería de extrañar que esto fuerce al técnico barcelonista a formular un once con presencia de Fermín y Dani Olmo, siendo el mediocampista de Terrassa el que ocupe la posición de referencia ofensiva por la izquierda. Otra opción podría ser la de Ferran Torres, que ocuparía una posición más centrada junto con Robert Lewandowski, dejando todo el espacio de la banda izquierda para Alejandro Balde.

Otro partido sin Pedri
Es claro y cristalino que Pedri es una clave esté o no en el campo. Sin él, el Barça carece de creación ofensiva al mismo tiempo de equilibrio para las transiciones. Su figura es irremplazable, algo que inquieta a todos los seguidores blaugranas. Sin embargo, desde su lesión contra el Slavia de Praga, el Barça no ha perdido ningún partido y figuras como Casadó o Bernal han cogido peso, dando buenas actuaciones y convinciendo a staff técnico y aficionados.
Alerta defensiva y Eric como bandera
Una gran asignatura pendiente del FC Barcelona este año es la de los goles encajados. Los blaugranas llevan 38 goles en contra en las tres competiciones, siendo en varios partidos el gol en contra el que ha inaugurado el marcador. En un contexto como este, será clave que la defensa culé mantenga bien la línea del fuera de juego y mantenga a jugadores peligrosos como Julián Álvarez, Sorloth o Griezmann sin la posibilidad de correr con grandes espacios.

En este aspecto el Barça confía plenamente en Eric García, que ha cogido el relevo de Íñigo Martínez de ser el líder indiscutible de la línea defensiva. El de Martorell se ha convertido en todo un fijo en las alineaciones de Flick y ha rendido bien en todas las posiciones posibles, reforzando su estatus y transmitiendo su garra y pasión a todo el equipo.

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