El Paris Saint-Germain superó al AS Mónaco y ya es nuevo equipo de octavos de final de la UEFA Champions League
El vigente campeón sufrió, pero hizo valer el 2-3 logrado en la ida en el Principado. En el Parque de los Príncipes, el tanto inicial de Akliouche silenció por momentos a la afición parisina, pero Marquinhos y Kvaratskhelia dieron la vuelta al marcador. El choque terminó 2-2, suficiente para que el PSG sellara el pase a la siguiente ronda.
Ahora, el foco se traslada al sorteo. El equipo de Luis Enrique podría enfrentarse al FC Barcelona o al Chelsea. Dos escenarios exigentes, aunque uno de ellos cargado de simbolismo.
«Siempre es agradable volver a casa; Barcelona es muy bonita y el Barça es un club muy especial»
Luis Enrique dejó huella en el banquillo culé y su figura sigue ligada a algunos de los capítulos más exitosos de la historia reciente del club. Un enfrentamiento en octavos supondría un reencuentro con el estadio que fue su casa y con una afición que lo vio levantar la Champions desde el banquillo.
«Emocionalmente, el Barça es un equipo muy especial para mí».

Sabor amargo
Las dos últimas veces que Luis Enrique se ha cruzado con el conjunto azulgrana no han terminado bien. El último enfrentamiento entre ambos se produjo al inicio de la competición de este año: un partido equilibrado que terminó con victoria por 1-2 del PSG, gracias a un gol en los minutos finales de Gonçalo Ramos.
El cruce más doloroso fue en los cuartos de final de la temporada 2023-2024. En ese momento, Xavi Hernández era el entrenador y, tras ganar en París la ida por 2-3, los parisinos remontaron en Montjuïc (1-4). El partido estuvo marcado por la expulsión de Araujo durante la primera parte. Una noche en la que Luis Enrique celebró los goles de los suyos, generando polémica.

Luis Enrique puede volver, ahora sí, al Camp Nou. Eso sí, el entrenador del PSG quiso rebajar cualquier lectura romántica: «Ya sea el Camp Nou o el Chelsea, ninguno es fácil. Me adaptaré a lo que venga», afirmó, dejando claro que su prioridad es competir, más allá de la carga emocional que pueda tener el rival.

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