El Barça busca certificar el título de Liga ante el Real Madrid en el primer Clásico del feudo azulgrana tras su reconstrucción.
El destino ha querido que el primer gran duelo de máxima rivalidad en el renovado Spotify Camp Nou no sea un partido más. El próximo domingo 10 de mayo el coliseo azulgrana vivirá su noche de gala definitiva. Tras años de ausencia por las obras y el paso por Montjuïc, el Clásico regresa a casa con el guión más ambicioso posible: el Barça de Hansi Flick puede proclamarse campeón de Liga frente al Real Madrid.

La hegemonía nacional del Barça de Flick
Aunque el balón ya ha rodado en el nuevo césped este curso, el barcelonismo sentía que faltaba algo. Faltaba la tensión, el rugido y la mística que solo un enfrentamiento contra el eterno rival puede generar. Para Hansi Flick, este partido es la oportunidad de poner el broche de oro a la temporada; ganar o incluso empatar supondría levantar la segunda liga consecutiva, que a su vez sería la tercera en cuatro años, una muestra del dominio total que el Barça posee actualmente en España. Es el «doble premio» para un técnico alemán que ha devuelto la ilusión, y que ahora puede continuar celebrando su gran éxito con este club.

Un duelo de pizarras ante las bajas
La nota discordante la ponen las enfermerías. El Clásico llega marcado por las ausencias de las grandes estrellas que todos querían ver: Lamine Yamal verá el partido desde la grada y piezas como Raphinha llegan bajo mínimos, pues a pesar de haber recibido el alta médica de su lesión en el isquio, no jugó ni un solo minuto frente a Osasuna. En este sentido, parece que el brasileño no se encuentra aún al 100% y todo indica a que empezará el Clásico desde el banquillo, aunque no se descarta que pueda entrar a revolucionar el partido durante la segunda mitad. En el bando blanco, la incógnita de Mbappé y la baja de Courtois nivelan la balanza de las ausencias. No será un duelo de cromos brillantes, sino una batalla de supervivencia y fondo de armario donde los secundarios tendrán que dar un paso al frente para decidir una Liga.

Sin pasillo, pero con el campeonato en juego
Se habló mucho durante semanas sobre si el Madrid tendría que rendir honores con un pasillo si la Liga se decidía antes. Finalmente, con la victoria del conjunto merengue frente al Espanyol ayer en Cornellà, el fútbol ha preferido el camino de la épica: nada de protocolos previos, todo se decide en el césped. Para gran parte de la afición culé, el escenario es incluso más tentador. ¿Qué mejor que ganar el título del campeonato liguero frente a tu máximo rival y encima rodeado de tu afición? No habrá pasillo de cortesía, pero existe la posibilidad de dar la vuelta al ruedo y cantar el alirón con el Madrid como testigo directo. El domingo, el Camp Nou no solo vivirá su primer Clásico en años; vivirá el partido que puede marcar una época gloriosa para el Barça.

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