El Barça cayó (4-0) contra el Atlético en el peor partido de la era Flick, pero no debería frenar su dinámica positiva
El FC Barcelona llegaba con buenas sensaciones al compromiso de Copa del Rey de este jueves. Había encadenado seis triunfos consecutivos en todas las competiciones. La última derrota fue en el campo de la Real Sociedad en un encuentro en el que los culés fueron muy superiores. El equipo se afianzó hace semanas en el liderato de LaLiga EA Sports y logró la consecución directa a octavos de Champions League. Todo parecía ir sobre ruedas. Sin embargo, con las bajas de Raphinha, Pedri y Rashford, hizo el ridículo contra el Atlético de Madrid (4-0).
Aunque parece imposible, el Barça tiene que digerir esta derrota como un tropiezo, no como un cambio de tendencia. A pesar de que está con pie y medio fuera de una competición y de que es la derrota más dura desde que Hansi Flick es entrenador, las cosas iban bien, incluso sin el metrónomo de Pedri disponible.
Una advertencia a un equipo que superaba a sus rivales
El partido que los culés completaron en el Metropolitano no debe preocupar tanto a la afición ni al club. El Barcelona tendrá unas tres semanas para asimilarlo y tratar de revertir el resultado en el Spotify Camp Nou (algo que será misión imposible y que sólo los más optimistas y fanáticos creen que puede hacer). En el torneo liguero y en la competición continental el equipo vive una situación inmejorable, por lo que todavía puede terminar la temporada con un sobresaliente.

La afición regresó al Camp Nou tras dos años y medio y se lo está pasando bien con un equipo que parece ser mucho más maduro que el de la campaña pasada. Además, su principal perseguidor en LaLiga, el Real Madrid, no está atravesando un buen momento. Los blancos cayeron eliminados de la Copa frente al Albacete y tendrán que jugar el play off de Champions, y desde noviembre que no encadenan cinco victorias consecutivas.
Lo que inquieta de esta derrota
Por lo tanto, la derrota del Barça no preocupa, porque la tendencia era francamente positiva. Muy favorable para los intereses de los catalanes. No obstante, la paliza sí que abre los ojos: el Barça volvió a conceder demasiado en un escenario exigente. Cuando el nivel sube, el equipo depende de sus grandes estrellas —como Pedri y Raphinha— para sostener el plan de Flick, que ayer volvió a ser suicida. El colectivo acusó sus bajas.
En este equipo falta velocidad, sobre todo por las bandas, justo lo que sí tuvo el Atlético para castigar con Giuliano y con Lookman. Es cierto que este curso ha habido remontadas y momentos de carácter, pero no se percibe el hambre competitivo del año pasado. Además, el equipo se ha complicado demasiado la vida y no ha logrado ganar siempre que se ha enfrentado a grandes proyectos, como el Chelsea, PSG, Real Madrid o Atlético.

En Liga, sin embargo, todo pasa por la regularidad: este tropiezo no debe afectar lo más mínimo al torneo más importante. Lo que pasó en Madrid, debe quedarse en Madrid. Este partido, eso sí, ha dado moral a los de Simeone, que hace semanas parecían un equipo roto y ahora salen reforzados, tanto por los fichajes de invierno como por el golpe anímico de la victoria. De cara al otro gran objetivo del curso, la Champions, mucho dependerá del sorteo.

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