Una primera parte nefasta en la que el Barça encajó 4 goles condenó cualquier opción de los de Hansi Flick en el Metropolitano
Un FC Barcelona irreconocible cayó estrepitosamente ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano por 4-0 en la ida de la semifinal de la Copa del Rey. Una primera parte horrible de los de Hansi Flick dinamitó cualquier opción de victoria, y ni siquiera lograron reducir diferencias en una segunda parte que fue de más a menos. Lo que se vio en el Metropolitano fue una versión nunca antes vista del equipo de Flick, que fue absolutamente atropellado y noqueado por el Atlético de Madrid.
El equipo de Simeone impuso su ley desde el primer minuto y asfixió con una determinación competitiva que contrastó con la fragilidad defensiva y la falta de respuestas del conjunto catalán. Cada ataque colchonero encontraba premio o, como mínimo, sembraba el pánico en una zaga irreconocible. El Barcelona, superado en ritmo, en intensidad y en contundencia, jamás logró dominar el partido ni imponer su identidad. En la segunda parte, el equipo salió con ritmo, pero pareció un espejismo en otros 45 minutos donde el equipo no encontró ninguna solución en ataque y se mostró muy inofensivo ante la portería de Musso.
También hay que destacar el papel del equipo arbitral. Un arbitraje otra vez más que cuestionable, con una vara de medir las acciones inexplicable y una toma de decisiones simplemente irracional. Los colegiados permitieron al Atlético un juego excesivamente duro y apenas sancionaron las constantes entradas de los colchoneros.
La derrota consume una de las noches más negras de la era Flick. De cara al partido de vuelta, el Barça necesitará algo más que un milagro para poder darle la vuelta a la eliminatoria. Todo se decidirá el 3 de marzo en el Spotify Camp Nou.

El tifón colchonero
Como es habitual en el Metropolitano, el Atlético salió a morder. Con una presión altísima y una intensidad desbordante, los rojiblancos sometieron al FC Barcelona desde el primer minuto. A los dos de juego ya llegó el primer aviso de lo que estaba por venir. Tras una desconcentración defensiva azulgrana, un pase filtrado dejó a Giuliano dentro del área, pero Joan García apareció con una intervención salvadora en el mano a mano para evitar el 1-0.
Sin embargo, el Barça no logró asentarse y estaba siendo superado en ritmo y agresividad y comenzó a sufrir en cada transición colchonera. En el minuto 8 llegó el primer golpe. Joan García no controló bien un balón comprometido de Eric García y el esférico parecía meterse en la portería. Apareció Cubarsí, que lo salvó bajo palos en primera instancia, pero el rechace cayó en los pies de Ademola Lookman, que no perdonó y adelantó al Atlético.
El conjunto de Hansi Flick intentó rebajar revoluciones a través de la posesión y apoyándose en Lamine para ganar aire, pero cuando parecía que podía estabilizar el partido, volvió a encajar. Tras un córner a favor del Barça, el Atlético lanzó una transición perfecta por banda derecha que culminó Griezmann con un disparo suave y colocado para ampliar la ventaja.
El castigo estaba siendo durísimo para un Barça absolutamente desbordado. El plan del Cholo estaba saliendo a la perfección. Una presión endiablada, una recuperación de pelotas vertiginosa y ataques constantes a la espalda de los laterales. Los azulgranas trataban de reaccionar con más contragolpes. En una acción rápida por la derecha, Lamine puso un buen balón al área y, tras un rechace y un intento fallido de Ferran, Fermín se sacó un disparo a quemarropa que se estrelló en el larguero.
El frenetismo no bajó. En el 22’, otra transición por la banda derecha dejó a Julián Álvarez con un remate prácticamente a placer tras un excelente balón de Griezmann, pero Koundé salvó sobre la línea evitando el tercero. El Atlético estaba llegando constantemente a la portería de Joan con una facilidad alarmante ante un Barça incapaz de ajustar su presión y su repliegue.
El Atlético aprovechó su ‘momentum’ y, ante el desconcierto culé, volvió a golpear con un tercer tanto. Los madrileños volvieron a superar la débil presión azulgrana y, tras una jugada por la derecha, un pase al segundo palo encontró completamente solo a Lookman, que firmó su doblete con un disparo imparable ante Joan García.
Flick, en algo inédito en su gestión, decidió mover ficha. En el minuto 37 sustituyó a Casadó, muy negligente en la presión, para dar entrada a Lewandowski, retrasando a Dani Olmo al centro del campo. Con el nuevo dibujo, el Barça logró tener más balón y acercarse con algo más de criterio al área rival. En el 42’, Lamine filtró un gran pase para Fermín, que, algo escorado pero solo ante Musso, disparó al muñeco.
Cuando parecía que el descanso podía servir de alivio, llegó la estocada definitiva. Ya en el añadido, el Atlético repitió su misma fórmula. Volvió a atacar la espalda azulgrana por la derecha, volvió a cruzar el balón a la banda contraria y esta vez Lookman asistió a Julián, que desde la frontal marcó el cuarto y cerró su sequía, después de dos meses sin ver puerta.
Una primera parte nefasta y para el olvido. Sin duda, en estos primeros 45 minutos vimos el peor Barça de la era Hansi Flick, con un juego irreconocible, superado en intensidad, errático en la presión y excesivamente frágil en defensa. El técnico alemán necesitaba una reacción casi milagrosa para cambiar el rumbo de un partido que ya quedó muy cuesta arriba en el descanso.

Un Barça incapaz de reaccionar
El Barça volvió a salir al verde con los mismos hombres que acabaron la primera parte, sin cambios en el once. El paso por los vestuarios sentó bien al Barcelona y, en los primeros minutos, ya pudimos ver un conjunto azulgrana completamente diferente. Volvimos a ver una versión reconocible del equipo de Flick haciéndose con el control del juego y tomando el dominio de la posesión.
La reacción pareció encontrar un premio rápido. En el minuto 52′ tras una falta lateral, Cubarsí consiguió batir a Musso tras recoger un rechace de Lewandowski dentro del área pequeña del Atleti, pero el colegiado decidió poner en pausa la celebración y revisar la jugada en el VAR. Ante la incredulidad del banquillo culé, el colegiado, tras más de cinco minutos de revisión, acabó señalando un fuera de juego milimétrico completamente surrealista. En una jugada previa, ni siquiera acudió al VAR a revisar una patada carnicera de Giuliano sobre Balde que mereció la cartulina roja.
La pausa cortó por completo la inercia del Barça, que, pese a seguir dominando la pelota, le costó mucho volver a generar peligro a la portería rival. La actuación arbitral, ya muy cuestionable en la primera parte, continuó perjudicando constantemente al Barcelona, que veía cómo la dureza del equipo del Cholo no estaba siendo sancionada.
El Barça no consiguió recuperar esa electricidad que se le vio justo en el inicio de la segunda mitad y acusó un juego muy plano y poco sorpresivo. El sólido bloque del Atlético no estaba permitiendo al Barça generar peligro, y los ataques azulgranas se volvieron estériles e inofensivos para los colchoneros. A los de Hansi Flick les estaba faltando su verticalidad habitual y ninguno de los hombres de arriba estaba consiguiendo desbordar a su par.
Con el paso de los minutos, el Atlético de Madrid fue creciendo y volvía a merodear el área de Joan García con relativo peligro. Los rojiblancos estaban volviendo a conseguir filtrar balones peligrosos a la espalda del rival. Ante ello, el Metropolitano se creció y volvió a rugir con los suyos. Los minutos pasaban, y el Barça ni siquiera parecía tener opciones de recortar distancias en el marcador.
Si el panorama ya era complicado, terminó de oscurecerse a falta de cinco minutos para el final. Tras un error en la salida de balón de Cancelo, el Atlético aprovechó el regalo y lanzó un contragolpe inmediato. Eric García, en su intento de corregir la acción, llegó tarde al cruce y derribó a Baena siendo el último hombre.
El colegiado amonestó con amarilla inicialmente, pero tras la revisión en el VAR, rectificó su decisión y le enseñó la tarjeta roja directa para el central azulgrana. Un Barça completamente frustrado y derrotado entró en el juego del Atlético y los locales la tuvieron para poner el quinto en el marcador, pero Sorloth perdonó cuando ya se cantaba el gol.
Ya en el añadido, de 10 minutos, el Barça, en inferioridad numérica, siguió tratando de buscar un gol que consiguiera maquillar el resultado, pero poco pudieron conseguir ante una defensa muy bien plantada. Con un 4-0 final, el Barça se queda sin prácticamente opciones de estar en la final de la Copa del Rey y necesita algo más que un milagro para superar este inexplicable desliz.


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