El presidente del FC Barcelona muestra su malestar por la marcha de una de las promesas del club y señala directamente al agente del futbolista, Iván de la Peña, por no respetar el acuerdo alcanzado con el club

El FC Barcelona vive un momento de relativa estabilidad deportiva, pero fuera del terreno de juego continúan apareciendo frentes que incomodan a la directiva. Uno de ellos es la salida de Dro, joven futbolista del filial azulgrana, que abandonará la entidad para poner rumbo al Paris Saint-Germain. Una operación que no ha sentado nada bien al presidente del club, Joan Laporta, que ha expresado públicamente su decepción por cómo se han desarrollado los acontecimientos.
Laporta considera que el Barça había actuado con previsión y buena fe. Según explicó, existía un plan consensuado para renovar al jugador una vez alcanzara la mayoría de edad, algo habitual en los procesos de blindaje de jóvenes talentos formados en La Masía. Sin embargo, ese escenario cambió de manera inesperada cuando el representante del futbolista comunicó que no se cumpliría lo pactado.
El presidente fue claro al referirse al papel del entorno del jugador, especialmente el de Iván de la Peña, agente de Dro y también representante de otros futbolistas del primer equipo como Gavi o Eric García, quienes sí ampliaron su vínculo con el club. Para Laporta, el contraste entre unos casos y otros evidencia que la decisión no fue únicamente deportiva, sino estratégica y económica.
Elecciones a la vista:
Este episodio llega en un momento delicado, por la cercanía de la fecha de las elecciones en marzo. Aunque el primer equipo sigue primero en LaLiga y aspira a avanzar en competiciones europeas, desde la directiva se busca evitar polémicas que puedan desviar la atención del proyecto deportivo y del contexto institucional. En este sentido, la fuga de talento joven es uno de los asuntos que más preocupa al barcelonismo, especialmente tras años en los que el club ha apostado por la cantera como pilar fundamental.

Desde el entorno del PSG, diversas informaciones apuntan a que el club francés estaría dispuesto a abonar una cantidad superior a la cláusula de rescisión, fijada en algo más de seis millones de euros, con el objetivo de evitar tensiones institucionales entre ambos clubes. Un movimiento que refuerza la idea de que la operación responde a una estrategia agresiva de captación de jóvenes promesas por parte del conjunto parisino.
Laporta, por su parte, ha dejado la puerta abierta a reconducir la situación en el futuro, aunque reconoce que la forma en que se ha producido la salida ha sido una sorpresa desagradable. El presidente insiste en que el Barça actuó con transparencia y que el desenlace no responde a una falta de interés por el jugador.
El caso Dro vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la protección del talento joven, el peso de los agentes en el fútbol moderno y la dificultad de competir con clubes respaldados por grandes recursos económicos. Un desafío al que el FC Barcelona deberá seguir enfrentándose si quiere mantener su modelo basado en cuidar la cantera.

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