Con la lesión de Pedri y el protagonismo de Fermín, el egarense tiene en su mano demostrar a Flick que merece volver a la titularidad.
Aún con la alegría que supuso la victoria en Praga, el Barça saldó los 3 puntos europeos con una noticia negativa. La nueva lesión muscular de Pedri le tendrá apartado de los terrenos de juego un mes aproximadamente, y Flick ya empieza a pensar en su recambio en el 11. La lógica invita a pensar en que un centrocampista ocupará su posición (Bernal y Casadó siendo los únicos disponibles a la espera de Gavi), pero el nombre de Dani Olmo aparece con fuerza teniendo en cuenta diversos factores.
El mediapunta de Terrassa, superada su última lesión en el hombro, volvió a principios de mes a la disciplina del primer equipo. Sin embargo, el alto rendimiento de Fermín le ha privado de más titularidades, aunque con la baja de Pedri esto podría cambiar. Ya en el encuentro ante el Slavia, Flick optó por dar entrada a Olmo tras el percance del canario. En ese momento, Fermín seguía en el césped, con lo que el técnico germano ve compatible que ambos jugadores participen al mismo tiempo.

Esta variable haría que uno de los dos retrasara su posición. Teniendo en cuenta el alcance goleador de ambos, sus prestaciones en el centro del campo poco se asemejan a las de Pedri. Pero visto lo visto, quizás la irrupción de Olmo en el 11 esta temporada pasa por esta circunstancia particular. Y para el egarense se antoja clave seguir sumando minutos y titularidades, más en un año mundialista.
Calidad innata
Que Dani Olmo está tocado por la varita es más que conocido. El ex del Leipzig posee un talento innato, y seguramente sea uno de los jugadores con más técnica de nuestro país. Su tanto este miércoles en Praga es una muestra de que con muy poco, Olmo puede hacer mucho daño. Y el Barça necesita de la mejor versión del jugador para subir sus aspiraciones de títulos.
Para ello, Olmo deberá dejar atrás sus dos principales problemas: las lesiones y su irregularidad en el juego. Su último percance físico fue más fruto del infortunio que de otra cosa, pero la realidad es que Olmo ha tenido en los últimos años diversas bajas que no le han permitido brillar al 100%. Esto repercute en su rendimiento cuando vuelve, que no suele mantener una regularidad necesaria para las necesidades del Barça. Pero la realidad es que cuando Olmo está bien, es indiscutible en el esquema de Flick.

El tan conocido 4-2-3-1 del alemán se apoya mucho en el mediapunta en zona de ataque, y ahí Olmo es clave. Los momentos de mayor brillantez del Barça la temporada pasada fueron cuando el de Terrassa estaba en su mejor versión. Fue su año más goleador en la élite (12 goles), y eso que no estuvo disponible para todos los partidos. Tanto por las lesiones como por su complicada inscripción.

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